Los Institutos Bíblicos en Los Angeles (1)

Comparto una investigación que estaré presentando a fin de mes en una encuentro de lideres teológicos de diferentes partes del mundo.  Su opinión es importante para mi.

Aquí esta la PRIMERA ENTRADA.

La educación teológica Hispana ha estado anclada en los Institutos Bíblicos (IB), y considero que continuará siendo la institución principal de capacitación ministerial por las siguientes cuatro décadas. Y, según la literatura, la dirección de la iglesia esta determinada por la educación teológica. ¿Qué se sabe hoy del propósito, del temperamento, carácter y personalidad de los IB, entidades educacionales que determinan la dirección futura de la iglesia? Esta será una pregunta que dilucidaré en breve.

Mi inquietud descansa en que la problemática que ocupa los círculos académicos norteamericanos y europeos, reflejan realidades del primer mundo. Pero el Hispano está en otro mundo y dentro de ese primer mundo. Su experiencia vivencial de fragmentación educacional es otra principalmente en la primera generación. Son realidades que la educación teológica formal debe enfrentar.

Suazo afirma que la educación teológica debe ejercer una función profética contextual que permite denunciar el mal, anunciar el arrepentimiento, e imaginar un futuro mejor.

La denuncia es la educación critica; el anuncio es la educación formativa; y la imaginación es la educación soñadora. La educación teológica tiene una función profética y los educadores teológicos son, en cierta medida, profetas contemporáneos, obviamente, más limitado que los profetas bíblicos, pero no por ello menos importantes[1].   Tal es el espíritu de esta investigación: discernir y entender la realidad temperamental de los IB.

Trasfondo

El ministerio educacional de la Facultad de Teología Internacional (FTI) a la cual represento, se expresa dentro del contexto urbano sociocultural del Sur de California, específicamente en la zona metropolitana del Gran Los Ángeles. Su génesis consistió en clases dictadas en Español dentro de las aulas de LIFE Pacific College en 1975. La FTI se creó en forma autónoma en 1978, con el intento de preparar nuevos ministros y fortalecer a los que ya estaban en el ministerio pastoral. El primer programa que se estableció en la FTI fue el Diploma Ministerial que tiene una duración de tres años.

En 1984 se concibió un nuevo programa de Licenciatura en Ministerio Cristiano con la intención de promover la educación superior en las instituciones acreditadas por ATS. La creación de este puente académico nos posicionó de tal manera que se pudo captar un sin fin de estudiantes procedentes de diferentes instituciones educacionales tanto Evangélicas como Católicas Romanas, en Español y en Inglés; y en ocasiones a líderes afroamericanos, europeos, y asiáticos. Nuestro trabajo ha sido bendecido extraordinariamente por el Señor.

La realidad es que hoy en día, ante las nuevas olas de inmigración, ha resultado la multiplicación de IB dentro del marco educacional dando lugar a una Torre de Babel. No es de conocimiento público como están operando y/o preparando a los ministros y líderes Hispanos para la Iglesia. Fue sorprendente la intervención y filtración de valores que surgen de la influencia situacional rastreando una cultura de aprendizaje contradictoria.

Dado a la ardua tarea de la FTI en incorporar graduados de IB en el puente académico, fue lógico emprender un estudio cualitativo de los IB Hispanos que rindió los resultados presentados en este artículo en forma abreviada.

La multiplicación de IB Hispanos es un fenómeno en el pueblo evangélico Hispano del Gran Los Ángeles. De la década del los 60 a la 80 podíamos identificar apenas una docena. Sin embargo, la investigación de campo[2] indica que a partir de 1985 en adelante explotaron en forma universal. El concepto fue en esos días, y continua hasta este momento, que el IB dejó de ser una institución homogénea y se convirtió en una institución híbrida como resultado de una extensión inmediata de la iglesia local: “plantamos una iglesia, y ponemos instituto.[3]

Esta acción de “ponemos instituto” preocupa tanto a líderes eclesiásticos como a educadores y pedagogos. ¿Cuáles son estos institutos? ¿Y qué finalidad tienen? Esta masa institucional no alcanza a distinguir entre lo que es la educación formal, no formal e informal. Hoy por hoy nos urge identificar el propósito y el carácter real de los IB que están ejerciendo la educación teológica entre el pueblo Hispano.

 Estructura del estudio

Utilizando principalmente el método narrativo[4] logramos obtener resultados fidedignos que nos permitieron ver en forma general, realidades curriculares y administrativas. Un tercer estudio tendrá que enfrentar la dimensión de los docentes y su marco cultural y teológico en relación a éste estudio. El estudio nos dio luz sobre el estado de otros IB ajenos a la comunidad Hispana pero que son similares en su historial de identificación. Entre ellos sobresalen principalmente los IB Coreanos, Filipinos, Afro-Americanos, Chinos, Rusos, Italianos y Franceses. Son culturas urbanas emergentes que buscan la educación teológica superior.

Selección de los participantes

En breve, se envió por correo una carta de invitación a las direcciones de IB que se enumeran en el directorio de la FTI[5]. Las direcciones se limitaron a la zona geográfica del estudio. La lista de correo generó 79 direcciones de IB. En dos semanas, 23 cartas fueron devueltas por razones rutinarias de ya sea con «dirección incorrecta», o «ya no vive aquí”. Un total de 56 cartas constituyeron el universo del estudio. El número que aceptó la invitación a participar en el estudio fue de 35. Estos 35 representan un arcoíris socio-económico cultural, eclesiástico y programático. Ver apéndice 1. De los 35, 29 finalizaron el estudio con la entrevista por el investigador. Las instituciones participaron con la condición de anonimato. El estudio duro aproximadamente ocho meses.

 Resultados del estudio:

Nuestra investigación proporcionó cinco tipos de IB que emplean diferentes perspectivas de propósito y filosofía educacional dentro del contexto socio-económico Hispano. Se nos hace imposible investigar este fenómeno educacional fuera del marco socio-cultural. Los diferentes niveles de aculturación son ventanas a este “drama educacional” que esta incrustado en la sociedad evangélica Hispana y que impacta enormemente la misión de la educación teológica de la Iglesia.

No todos los IB son creados iguales en su carácter, propósito y función. Se lograron identificar cinco tipos de IB que para su mejor comparación y análisis utilizamos los siguientes adjetivos que prescriben su carácter dentro de la comunidad. Son los 1) los introvertidos, 2) los importados, 3) los sospechosos 4) los asimilados, y 5) los integrados. No es una identificación final, pero sirve para nuestro propósito inicial.

CONTINUARA…

[1] Suazo, David. La Función Profética de la Educación Teológica. Seminario Teológico Centroamericano, Sociedad Evangélica de Estudios Socio-religiosos, Mayo de 2007, 1 (seesgt.net/files/la_funcion_profetica_de_la_educacion_teologica.pdf).

[2] Documentos recopilados por el autor, Enero, 2013.

[3] Charla con el pastor Florencio Villalobos, Febrero, 2013

[4] La investigación narrativa y el análisis narrativo surgió como una disciplina dentro del campo más amplio de la investigación cualitativa en el siglo XX. Aun más: La investigación narrativa utiliza textos de campo, tales como cuentos, autobiografía, diarios, notas de campo, cartas, conversaciones, entrevistas, familia historias, fotos y otros artefactos, y la experiencia de la vida, como las unidades de análisis para investigar y entender la forma de crear sentido a su vida como narrativas. D. Jean Clandinin and F. Michael Connelly, Narrative Inquiry: Experience and Story in Qualitative Research, San Francisco: Jossey-Bass Publishers, 2000, 98–115.

[5] Base de datos Facultad de Teología Internacional, Montebello, CA, Abril, 2012.

Suposición Corrupta

Recuerdo un evento en mi vida, la semana que nació nuestra hija. En esos días formativos hacíamos lo que creíamos de la mejor manera posible. Nos damos cuenta que en “ese momento,” muchas de las cosas que nos enseñaron no eran tan justas… ni tan bíblicas… ni tan prácticas. Eran los días de la dependencia.

Cuando nació nuestra hija fue un momento lleno de felicidad y también de responsabilidad. No sabíamos el futuro y ¡teníamos tantas preguntas! Pero estaba el Señor y eso era lo importante. La historia es que le dieron de alta a mi esposa y a mi hija ese Lunes al mediodía… Pero fue lo que ocurrió la noche antes que me dejo impactado. Me explico:

Era la costumbre del Hospital tener una cena especial para los nuevos padres la noche antes de dar de alta. Pero resulta que era domingo. Y por ser domingo tenía servicio en la iglesia. Esa noche en el Hospital, le llevaron a mi esposa la cena especial, y su esposo, el padre de la niña, ausente. Llegue tarde esa noche, después del culto y de la cena.

Ocurrió que en el servicio de la iglesia en ese bendito domingo, el hermano Salomón, que ya esta con el Señor, me dijo al terminar el servicio, en voz baja, retándome con amor, que mi lugar correcto era con mi esposa e hija. Pero el resto de la congregación esperaban mi presencia. Yo sabía en lo interior que actué mal…

Hoy que recuerdo ese episodio, me cuesta creerlo porque ya no soy así. Pero una vez en mi vida no creía que mis prioridades fueran válidas.  La presión era que uno debe ser “el pastor que se preocupa por el rebaño”, que “cumple con sus responsabilidades.” Dentro de mi sabía que algo estaba fuera de balance, pero la cosmovisión de esos días dictaba que asistir al culto era un índice que marcaba mi relación con Dios.

Permití que el ambiente socio religioso me empujara hacer la decisión incorrecta. Sabía que tenia la libertad de acción, pero emocionalmente supuse que no tenia la opción. De alguna manera estaba en un dilema que no sabía como controlar. Esa “suposición corrupta” me robó de considerar las alternativas y ajustarlas a las prioridades fidedignas.

Hoy por hoy, Dios es primero. Segundo mi familia, y luego recién entonces, todo lo demás. Esa es la prioridad correcta en mi vida. Aprender a construir prioridades en el ministerio es crucial. Es lo que nos lleva al “territorio de la independencia.”

En estos años después de haber superado la dependencia y de haber vivido en la independencia y siempre ante la oportunidad de la interdependencia, comparto dos puntos claves que me han ayudado inmensamente en cuanto a guardar y así cumplir con mis prioridades:

1-Tenemos que separar la decisión de la relación. Muchas veces fallamos porque queremos agradar a las personas que nos piden que violemos nuestras prioridades. Aquí tenemos un dilema que requiere dos respuestas: Preguntémonos: 1) ¿Cuál es la decisión correcta?; y después, 2) ¿Cómo puedo comunicar la decisión en forma cordial? Se trata de “decir la verdad con amor.” No permitamos que la amistad se convierta en amiguismo que nos fuerza acomodar el “si” o el “no.” Es imperativo pedir al Señor una suma de valor para hacer la decisión correcta.

2- Evitemos a todo costo compartir la vida, el trabajo, el ministerio con aquellos que no respetan nuestras prioridades. ¡No hay verdad mas liberadora que ésta! Hay personas e instituciones que no aprecian o valoran los ideales de uno y por ende, nuestras prioridades. En ese ambiente es natural que uno traicione prioridades porque quiere “encajar.” Sin embargo, no encaja porque donde está no aprecian su visión, su ministerio, su contribución… Entonces, ¡a buscar nuevas amistades, lugares, instituciones y oportunidades de servicio! ¿Porqué no? Aquí nos falta otra suma de valor.

Vivamos con las prioridades correctas y no con arrepentimientos al final de nuestra vida diciendo:  Ojalá hubiera tenido el valor de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí… Ojalá hubiera tenido el valor para expresar mis sentimientos.»

Muchas veces he querido revivir ese día de Octubre de hace mucho años y haber estado con mi esposa y ni hija recién nacida. Pero no lo puedo hacer. Lo que si puedo hacer, por la gracia de Dios, es no repetir el error. Me di cuenta de mi falta que no valoricé esa prioridad en mi vida. Y, aunque mi esposa jamás me reprochó, no quiere decir que mi actuación fue correcta.

Quisiera saber que piensas.

Las siete, las nueve, las diez palabras…

Todos hemos oído las predicaciones de Semana Santa sobre las Siete Palabras… También predicaciones sobre los nueve dones del Espíritu… las nueve obras de la carne… Pero hoy sugiero otro grupo de palabras, las diez palabras tenebrosas del Concilio.

Para aquellos Hispanos que están saliendo de la era de la Dependencia, ven las cosas diferente. Lo que antes era oportunidad, ahora es riesgo; lo que antes era un elogio, ahora es una burla; lo que antes era aplauso, ahora es un desaire… Bueno, quizás no es así siempre.

Sin embargo, los líderes en ruta a la emancipación nos aseguran que hay diez palabras tenebrosas en el mundo eclesiástico del Coloso del Norte. Estas son:

Buenos días, vengo del Concilio y hoy le queremos ayudar.

Son tenebrosas porque esa “ayuda,” que proviene de la era de la Dependencia, puede tener el alto costo de la independencia. Nos inclina a confiar en instituciones y no en el Señor. Tiene el potencial de limitar nuestra vocación. En algunos momentos la oferta de ayuda es correcta y piadosa, pero no es siempre así. Recuerde que no todo lo que brilla es oro:

-Cuando el Concilio ofrece al Hispano un plantel a que está en declive en asistencia angloamericana con una deuda y pagos atrasados y en un barrio de afroamericanos o coreano, no es una ayuda.

-Llegar a los templos angloamericanos para ser los jardineros o los cocineros o los encargados de la limpieza del plantel, además de la “renta del lugar;” no es una ayuda.

-Ofrecer un préstamo con interés bancario más alto de lo corriente, con el pretexto de que el interés que se paga extra va a “misiones globales” tampoco es ayuda…

Lo dejo a la imaginación del lector las cantidades de “ayudas” que atrofia el rendimiento natural del líder Hispano cuando él mismo se somete bajo la cultura dominante.

Nuestra identidad de ayuda debe estar centrada en Cristo, no en las supuestas ayudas y evoluciones socioculturales y políticas del Concilio. Lo que el angloamericano cree ser de “ayuda,” muchas veces no lo es para otras culturas. Tenemos la responsabilidad de afinar nuestro oído a la voz del Señor. Y aunque todos damos gracias a Dios por lo que un Concilio puede hacer por un ministro, al mismo tiempo esa ayuda debe estar conforme a la visión que Dios otorgó directamente al ministro Hispano. De lo contrario no es ayuda, es tropiezo, quizás una emboscada.

Insisto que los pasos fuera de la Dependencia nos da el discernimiento correcto para saber de lo que verdaderamente viene de la mano de Dios y lo que viene del brazo del hombre. Recordemos Hebreos 13:6:  «De manera que decimos confiadamente:  El Señor es el que me ayuda; no temere¿Que podra hacerme el hombre

Me gustaría saber que piensas.

¿Habla Inglés?

En previas ediciones citamos los abusos de nuestro contexto y en ese estado de ánimo y de revelación descubrimos que los que viven en la era de la dependencia deben buscar la independencia.  Esta meta se persigue por iniciativa propia con la ayuda de Dios. Cuando se nos abren los ojos a una nueva realidad de superar  nuestro andar con Dios y con el prójimo no podemos volver al antiguo andar.  Volver seria someterse a la mas penosa de todas las existencias: la codependencia institucional.

Los que protestan contra la dependencia pero son ambivalentes y detienen su marcha hacia la independencia, retroceden, se revelan, y como resultado adoptan un ministerio provincial.

En un estudio, Holland señala, que el impacto en las Iglesias con líderes provinciales se caracterizan 1) por un mensaje que es irrelevante para las necesidades reales de la congregación y de la comunidad; 2) por la mediocridad de la vida del Cuerpo de Cristo, debido a la falta de planificación, preparación, organización y disciplina; 3) por el estancamiento intelectual, cuando la tradición ahoga la creatividad y las “palabras” del mensaje son más importantes que el mensaje en sí; 4) por el aislamiento de la iglesia con su comunidad, ya que se ha retirado dentro de sí mismo y se convierte en “otro mundo,» ahora introvertido y se estancado; y 5) por el divorcio de la doctrina de la ética cristiana que causa que la gente acepte y aplique un evangelio distorsionado: “lo que digo es más importante que lo que hago y la forma en que vivo.”

En todo caso, hoy estamos construyendo un puente hacia la independencia. Tiene seis escalones: dos características personales (servicio y audacia) y cuatro relaciones dinámicas (validación, permiso, comunicación y comunión).  En ediciones previas discutimos el servicio y la audacia, la validación y el permiso. Hoy continuamos con el quinto escalón, la comunicación.

La relación más básica del ser humano es la voluntad y la capacidad de comunicarse. Para nosotros, si queremos un futuro, debemos desarrollar la capacidad de aprender y vivir entre diferentes culturas. No podemos evitar la realidad del Coloso del Norte donde Dios en su Providencia nos ha colocado y nos hace responsables.

Nosotros como “siervos audaces” debemos responder al plan de Dios. Hoy por hoy tenemos que repensar y dar pasos específicos para estar al día con la tecnología, el uso de los medios masivos… y aunque creemos imponer el español como el idioma del cielo, todavía estamos en este  mundo. Tenemos que aprender el otro idioma, el inglés.  Es un paso gigante el no tener que depender de que otro nos este traduciendo para entender el  dialogo. No podemos nutrir una separación de  nuestro medio cultural y lingüístico.   La realidad es que estamos aquí-  no estamos allá… por obra de Dios.

El compromiso a un dialogo honesto con diversos lideres cristianos es un punto esencial para lograr la independencia. Me refiero a tener una conversación con Coreanos, Afroamericanos, Angloamericanos, Filipinos, Chinos, Rusos, Indios y todo el resto del  mundo que vive a 20 metros de nuestra casa o iglesia.  ¡Aquí nos puso Dios!  No se trata de asimilación, sino de culturización.

Esta actitud de comunicación nos conduce a ser enseñables, humildes en nuestros intereses personales, y valientes en nuestro liderazgo y carácter.  Al mismo tiempo nos ubica señalando nuestros prejuicios y sentido de inferioridad (o quizás de superioridad).  No siempre iremos de acuerdo con nuestros hermanos y hermanas en el Señor. Pero reconocemos que cada uno porta una porción de la verdad que no teníamos antes de escucharles.

Ninguno de los escalones del puente a la independencia son fáciles de incorporar en nuestra vida. Consistirá de muchos esfuerzos a través de un largo tiempo. Para otros será como es para mi. No hay día que despierto que no tengo que re-pensar mi contexto y buscar  nuevas alturas de fe. Los tentáculos de la dependencia siempre surgen como opción en el medio de la lucha. Debemos resistir la tentación de retroceder. La voluntad de Dios en nuestras vidas depende que le sigamos a El con la luz que nos ha dado.

Y para terminar…

En conversaciones con pastores y líderes, la problemática mayor en subir los escalones, es el sustento económico dentro de los escasos recursos que se enfrenta en un país foráneo y opulento. Sin embargo Jesús dijo en Lucas 16:13: “Ningún siervo puede servir a dos señores, porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

Cuando el enfoque es el dinero, ya no es Dios.  ¡Que tristeza que muchos que lideran no son pastores, se han convertido en ejecutivos (CEO’s)!  Pero no hay término medio para Dios. Resistimos la tentación de “servir a las riquezas” al recordar que aquellos que buscan primeramente el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás viene por añadidura (Mateo 6:33).  Dios cumple lo que promete en Su tiempo. El es responsable de nosotros. El suple todo lo que necesitamos.  Prefiero arriesgarme confiando en Dios que nunca me ha fallado. En cambio el hombre, desafortunadamente, muchas veces.

Me gustaría saber que piensas…

Tenés Permiso

En la previa edición tratamos el concepto de validación que trata con el ser mismo. Hoy pensamos sobre el concepto de permiso que trata con el hacer del ser.

Debemos pronunciar palabras de permiso a nuestro ser. Porque Dios vive en y a través de nosotros, representando el Redentor de la tierra todos los días. De esa validación personal crece la confianza para actuar con humildad y valor.  Debemos nutrir la expectativa momento a momento, permitiendo que Dios nos moldee en la persona que El intenta para nosotros.

Este tipo de permiso propio no es una licencia para sobrestimarnos. Al contrario, debe ser el mensaje interno y consistente que Dios nos ayuda dentro de las limitaciones que enfrentamos.  No debemos engañarnos a nosotros mismos al pensar que otros nos concedan el libre ejercicio de nuestra vocación.  Sin embargo, los límites que otros tratan de colocar cerca de nosotros (como en la era de la Dependencia) no debe impedirnos tomar los riesgos de liderazgo.

Este auto-permiso es el acto de aprobar, de consentir a las oportunidades presentes.   La solidaridad multiétnica está caracterizada por el permiso de Dios, que:

1) abre nuevas puertas para aquellos que nos siguen,

2) aceptan responsabilidad entre un grupo de colegas,

3) superan los obstáculos a la mejora,

4) aprenden de los lugares mas insólitos,

5) buscan la libertad en el Señor.

El permiso es algo que queremos darnos a  nosotros mismo y a todos los más posibles- permiso de hallar nuestro potencial, el estímulo para glorificar a Dios en todo lo que hacemos, la motivación de anunciar y accionar el reinado de Jesús sin barreras.

La validez es el discernimiento correcto de nuestro propio valor y la afirmación del valor de otros.  El permiso propio es necesario y vital si acaso queremos transcender las limitaciones personales y contextuales que enfrentamos- y debemos permitir también a nuestros mentores, colegas, y seguidores a que busquen la misma senda.

La dinámica personal de validación y permiso son esenciales en la vida de líderes cristianos:  Sin las mismas nunca podremos impulsar la reconciliación y solidaridad en la historia.

Nuestra visión es fomentar lideres genuinos que operan bajo el gobierno del Reino de Dios, que luchan a favor de la sencillez del evangelio, la creación de instituciones sanas que ayudan a la humanidad- escuelas, hospitales, gobiernos, y concilios que respetan y buscan su propia superación ante Dios.

Me gustaría saber que piensas.

En pos de la frase mágica

Tratando de resumir un poco,  todo ministro Hispano vive en su punto histórico. Una gran cantidad vive bajo el rubro de la dependencia institucional.  Algunos están allí por su inicio de jornada. Recién empiezan y parece que todo es oro.  Pero no faltarán los descubrimientos bruscos de incongruencia que éstos novicios experimentarán dentro del paradigma de la dependencia.

El segundo nivel es la independencia de la dependencia. Para entrar a este nivel se requiere un puente de lanzamiento donde nos comprometemos a funcionar con la requerida madurez; es decir victorias personales que fomentan la fe y la confianza en Dios.  La independencia exige un nuevo compromiso en el ministerio. 

Hebreos 6:1 nos exhorta hacia la madurez”, donde podremos convertir nuestras experiencias y dolores ocurridos bajo la era de la dependencia a favor de la voluntad de Dios que edifica. Previamente identificamos dos características personales, 1) servicio y 2) audacia.  Hoy pensemos en una de las cuatro dinámicas relacionales.

La primera característica es validez. Por validez nos referimos a la comprobación explícita del valor y potencial dado por Dios a nuestra persona.  Es decir, soy quien soy por la gracia de Dios. Ser validado por Dios es lo que cuenta.

El Concilio tendrá un lugar mínimo en los quehaceres terrenales, pero no tiene la autoridad de validar lo que solo Dios puede validar: mi vida, mi vocación, mi llamado al ministerio. Ciertos dirigentes de Concilios tratan de legitimar al ministro a través de palabras de aprobación y de condenación.  Por ejemplo:

“Porque te has sometido al Concilio, Dios hará grandes cosas contigo.”  O la otra:

“El que no se somete es un rebelde y tiene espíritu de hechicería.”

Los que no hablan español no titubean en usar el inglés:

-I love you brother!

-I trust your ministry!

-Let me pray that God will have His way…

Y cuando uno se somete al Concilio porque cree que esta obedeciendo a Dios, y le sale mal, la respuesta consoladora de los dirigentes institucionales es un escándalo:

“Todo en el tiempo de Dios. Espera otros 50 años y te saldrá bien.”

-“God has a better plan for you… Just wait on Him!

Triste decirlo, pero hay ministros en pos de elogios y reconocimientos institucionales. Buscan desesperadamente ser validados.  Se conforman con “frases mágicas” emitidas por “hombres de Dios”.  Creen que el dictamen de los hombres son equivalentes a Dios. En la era de la dependencia le hemos dado ese poder a los hombres y por eso mismo muchos están donde están.

El líder Hispano en ruta a la independencia debe cultivar el concepto básico de validez personal principalmente a través de las disciplinas espirituales. Están las disciplinas de abstinencia y las de compromiso. Por abstinencia nos referimos a que nos “abstenemos” de algo para dar lugar y estar con Dios. Por ejemplo, el ayuno, la soledad. Por compromiso, nos comprometemos con algo para dar lugar y estar con Dios. Por ejemplo el estudio, la confesión.   Henri Nowen describe la disciplina de la soledad como el “horno de trasformación.”  Para muchos, aquí es donde debemos insistir: Hay un poder trasformador único que podemos iniciar como discípulos, y no como simplemente “creyentes”.  En I Timoteo 4:7-8 Pablo exhorta a Timoteo: Más bien disciplínate a ti mismo para la piedad;  porque el ejercicio físico aprovecha poco, pero la piedad es provechosa para todo, pues tiene promesa para la vida presente y también para la futura.”

Las disciplinas espirituales tienen un rigor similar al ejercicio físico, pero con mayores dividendos. Así como cuesta hacer ejercicio físico, cuesta también practicar las disciplinas espirituales… cumplir con los horarios, los esfuerzos, la dedicación, dieta, y tantas otras cosas.  ¡Pero vale la pena! Dios nos trasforma a través de los eventos diarios, alegrías, victorias, tribulaciones, conflictos,  y por la obra interna del Espíritu Santo.  Esa transformación personal, la práctica de las disciplinas, el toque de Dios sobre  nuestra vida nos capacita para amar lo que no nos ama.

Algo muy importante: No hay que subestimar la importancia de la forma en que nosotros evaluamos a los lideres que gobiernan en la cultura dominante.  Los días de la dependencia fueron y están repletos de esos prejuicios de valores.  Por definición y práctica las corrientes de subordinación, mediación, marginalidad y nominalidad, devalúan aquellos catalogados como “diferentes”.

Los argumentos centrales de atrocidades de la historia negaron descaradamente el valor de ciertos seres humanos: Los judíos eran un cáncer en la nación aria; los negros eran esclavos subhumanos; los nativos americanos salvajes y paganos. Una característica universal de la preparación y participación en la guerra, es la representación del enemigo como menos que seres humanos.  

Por el contrario, nosotros como Hispanos y líderes cristianos debemos validar a todos los seres humanos con altura. Recordemos que todas las culturas están compuestas de hombres y mujeres por las cuales Jesús murió y resucitó. 

Nuestro propósito aquí, es exponer ciertas realidades insertadas en organizaciones eclesiásticas y así crear mejores organizaciones de las que heredamos. Lo que buscamos es hablar, opinar y actuar desde la perspectiva del Maestro.

Hasta que no podamos afirmar la validez básica de la persona a través de las barreras y del pentagrama cultural sin reservación, nunca podremos alcanzar la independencia que nos urge adquirir.

Nuestro liderazgo debe surgir de la validación de nuestra persona: El juicio de  nuestro Creador es que valemos el precio pagado por Jesús.

Me gustaría saber que piensas.

El siervo-audaz

Ante la víspera de un nuevo año pedimos a Dios que los días próximos reflejen el Salmo 90:12 atribuido a Moisés:  “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”

La característica de ser siervo demanda un corazón apto para aprender.  En muchos casos es releer las Escrituras, reaprender, repensar, reformatear nuestra cosmovisión. Todo esto requiere un corazón sensible a Dios, con voluntad de aprender entre  muchas cosas,

Que la mujer contribuye mas de lo que antes pensábamos; Que los Hispanos pueden construir un corazón multicultural; Que como Hispanos no debemos controlar como fuimos controlados; Que debemos leer y entender la Biblia de manera que la iglesia nunca nos enseñó – promover el valor, y la aceptación de todas las personas, sin importar su religión, raza, etnia, género, edad , la capacidad, o cualquier otra categoría; Que no hay una forma correcta de leer la Biblia… Que Dios es celoso y quiere nuestro corazón.  Y tanto mas…

Estamos construyendo un puente que nos lleva de la dependencia eclesiástica de la cultura dominante a la independencia personal.  Pero para estar seguro de nuestro propósito, la idea de buscar la independencia no es para fugarnos del concilio, de la organización. No es desaparecer. No es salir y hacernos “independientes”. Eso no es lo que estoy marcando.

El concepto de ser independientes es un cambio personal que nos hace capaces para permanecer en el concilio, y al mismo tiempo no ser parte de su incongruencia … “estamos en el mundo pero no somos del mundo.”

En I de Corintios 5:10 Pablo no hace ver que es imposible evitar la realidad de un mundo caído. No hay ningún lugar donde podemos encontrar perfección… y si lo hay, al llegar cualquiera de nosotros, ya no sería perfecto.  No tenemos otra alternativa que enfrentar la realidad del contexto, de lo contrario “sería necesario salir del mundo.”   La orden es “Id por todo el mundo y predicad el evangelio…”. No es “huir del mundo!” El Salmo arriba citado integra el concepto traer “al corazón sabiduría.”

 Además de mostrar la característica personal de siervos, el puente a la independencia requiere pulir la segunda característica: Audacia; es decir, poder, confianza. Es el opuesto a la cobardía, el temor, timidez.  Es la realidad de II Timoteo 1:7: “ Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”

Esta audacia (poder) no es para manipular, controlar reuniones de negocios, o universalizar opiniones. Audacia no es arrogancia.

El líder cristiano maduro lucha para mantener el balance entre la ternura de servidumbre con la confianza que discierne correctamente las intenciones de Dios.  Nuestra motivación de servir sale de esa confianza profunda en la presencia de Dios.  La misma certeza nos motiva a ser lideres audaces- nos disciplinamos y buscamos ser instrumentos de Dios.  El señorío de Cristo requiere nuestra humildad. La justicia de Dios nutre nuestra franqueza.

El siervo-audaz respeta las opiniones de otros, sobretodo cuando son afectados por las decisiones hechas por ellos mismos.  El siervo-audaz es particularmente decisivo; es decir toma riesgos porque en ocasiones no puede esperar que todos los detalles sean analizados antes de actuar… este aspecto requiere aceptar equivocaciones sin destruir credibilidad.  Audacia, valor, confianza en el liderazgo cristiano esta explícitamente arraigado en la oración y en la espiritualidad.  La comunidad primitiva explica este sentir en Hechos 4:29-31:

“Y ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervoJesús. Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.”

La audacia esta relacionada con la proclamación del evangelio.  El valor para hablar responsablemente sobre el arrepentimiento y la redención esta en el corazón del líder cristiano, es el mismo valor requerido para decir la verdad con amor en todas las situaciones.  Se proclama con audacia, con valor, con la confianza que Dios genera en sus siervos.

Estas dos características, servicio y audacia, deben ser evidentes en las vidas de aquellos que buscan el puente de la dependencia a favor de la solidaridad multiétnica. No podemos movernos de la dependencia sin la honestidad de la audacia y la humildad de servicio.

¡Feliz Año Nuevo 2014!

Me gustaría saber que piensas.

El Inicio de la Marcha

Al reconocer la impotencia de vivir bajo la era de la dependencia buscamos inmigrar a la era de la independencia.  Es un acto de voluntad propia que surge del compromiso con Aquél que nos llamó y murió por nosotros.  En muchas maneras volvemos a los conceptos básicos de lo que significa seguir a Jesús.

Recordemos que la independencia, es el modelo de la era del “yo:”  Estamos diciendo al Concilio y a todo el mundo que ya basta con la subsistencia. No queremos ser dependencia. Buscamos la voluntad de Dios y a El le servimos.  Lo que propongo no es nada fácil. El puente hacia la independencia exige determinación personal hacia un cambio de estilo de vida. No es simplemente seguir una fórmula de tres pasos y tener resultados mágicos. Es un cambio de actitud que requiere dos características personales y  cuatro relaciones dinámicas

La primer característica personal que nos lleva a la independencia es el reconocimiento de que somos siervos de Jesucristo. El concepto básico del término  siervo es esclavo; nombre que una persona se da a si mismo respeto de otra para mostrarle rendimiento.

Pero también resulta ser una palabra sospechosa por el mal uso que se le ha dado dentro de la Iglesia por la cultura dominante. Nuestra memoria no tiene dificultad de recordar que ser siervo, significaba limpiar los templos, ser jardineros, trabajar en la cocina, limpiar los pisos, cuidar la propiedad, hacer mandados y al fin del día, ser devaluados. Resulta en una expresión de vida bíblica explotada y usada en contra de las minorías como pretexto de marginalización por la era de la dependencia.

El mal uso del concepto de siervo no debe anular de nuestra parte un estudio cuidadoso del tema. No debemos permitir que los abusos nos prevengan de vivir como verdaderos siervos del Señor Jesucristo...

Una relectura del texto en Mateo 20:25-28. nos ayuda a entender la verdad acerca de lo que denota ser un servidor. Ser un siervo de Jesucristo significa servir antes de ser servido. De tal actitud brota el servicio al Pueblo de Dios y a toda la creación. Ser un siervo es el honor mas alto que una persona puede tener.

Consideremos que al ser siervos del Señor, nuestros intereses propios no son prioridad. Estamos confiados en la presencia de Dios en nuestras vidas, y por lo tanto servimos abiertamente y con amplia sinceridad, y no porque secretamente sospechamos que son superiores -como se hace en la era de dependencia. Buscando el favor de los poderosos institucionales y olvidando al Todopoderoso, creador del Universo.

El siervo de Dios se desvela sin pensar en reputación, status, ganancia, o egoísmo, porque el gran Dios del Universo es su Amigo personal.  Los líderes siervos están seguros cómo sirven, porque saben el intento del Maestro.  Esta seguridad en el Maestro sostiene alta producción de servicio. Son siervos conocidos porque invierten inteligentemente en personas y tareas que traen gloria al Señor.

Si acaso existe un interés personal en el siervo, se encuentra en la recompensa de la obediencia y la satisfacción de congruencia personal.

Los sacrificios del siervo son extremadamente efectivos. Consideremos que ningún acto en la historia parecía más débil que Jesús muriendo en la Cruz. Pero fue el acto de los mayores dividendos.

Tenemos que repensar nuestros intereses personales versus los intereses de Dios en nuestra vida: ¿Qué quiere Dios de mi para otros?

Dos textos bíblicos caracterizan y fortalecen nuestra marcha imperativa hacia la independencia.  El primero, “Pero de ninguna cosa hago caso…”. Pablo no le da atención al costo de hacer la voluntad de Dios en su vida sabiendo la persecución que enfrentaría en Jerusalén. No le hace caso a ninguna cosa- solo tiene el compromiso de acabar el ministerio que recibió del Señor Jesús. (Hechos 20:23-25).

Segundo, Pablo en Filipenses 3:12-14: “… Pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante…” Pablo reconoce que no es saludable vivir en el pasado. Declara que no va a perder el tiempo “reviviendo” el ayer. Muy por el contrario, Pablo dice que lo mejor esta por delante.

Entonces, debemos cultivar servidumbre al iniciar la marcha hacia la era de la independencia. Ser como Cristo es ser siervo.  Es la primera condición a favor de una vida que es independiente de la cultura dominante y sus atroces consecuencias.  Servir a Dios- ¿habrá algo mayor?

Me gustaría saber que piensas.

El modelo que informa nuestra vida

Hasta este momento hemos observado el contexto de aquellos que viven bajo la influencia y el dominio de la dependencia.  Mientras estemos en la era de la dependencia jamás seremos nuestras propias personas. Jamás lograremos ser lo que Dios ha puesto en nuestro corazón. Porque muy adentro de cada uno de nosotros anhelamos ser todo para Dios. Al descubrir los dilemas eclesiásticos y contradictorios que batallan contra los principios básicos de conciencia y aún de nuestra conversión, nos cuesta superarlos, porque el problema es como vemos el problema.

La realidad es que todos los contextos humanos (como los Concilios) tienen un alto grado de disfuncionalidad. Y si fuéramos a investigar los contextos bíblicos donde Dios actuó en forma extraordinaria, sería en medio de la adversidad.  La acción de Dios se desplazó a través de seres mortales, imperfectos, y muchas veces en terrible agonía (Hebreos 11). Cada uno sirvió a Dios en circunstancias adversas y altamente contradictorias. Sin embargo, tenían una característica muy especial: no eran dependientes de las estructuras que los rodeaba. Actuaban independientemente con Dios, no con los hombres.

La respuesta a la dependencia es la independencia. En el contexto Hispano eclesiástico del Coloso del Norte, la independencia puede tener varias definiciones por parte de pastores que han tenido diferentes experiencias. Por ejemplo,  hay muchos pastores y líderes importantes que están reaccionando a las injusticias. Buscan la revancha en la independencia como producto de rencor, ruptura, revolución, agresividad, resentimiento, enojo. Se separan del Concilio y se hacen «independientes» y terminan en libertinaje.  Esa no es la independencia que debemos buscar porque su fin es una mala imitación de lo que pretendemos huir. Esta actitud solo nos elimina de la misión de Dios al mundo.

Otro grupo de pastores buscan la independencia de esos poderes que han limitado y hasta han saboteado, si acaso es posible, el plan de Dios para sus vidas. Romanos 8:28 afirma tanto la superintendencia de Dios en los asuntos rutinarios y extraordinarios que enfrentan al hombre: “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es para los que son llamados conforme a su propósito.”

Todos los eventos en nuestra vida están al tanto de Dios, pero no debemos olvidar que el texto es una promesa condicional: Tenemos que amar a Dios.  Si amamos al hombre y sus instituciones más que a Dios, no podemos afirmar con certeza que todas las cosas cooperan para bien.

Nuestra responsabilidad es amar a Dios con altura:  “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo” (Lucas 10:27).

Nuestro amor a Dios nos da nuevas vistas, nuevos horizontes, nuevas conductas, nuevas oportunidades. Tenemos que respirar aire puro que nos habilite a crear nuevos modelos de vida, de ministerio, de existencia.  Cuando no amamos a Dios permanecemos en la era de dependencia humana. El modelo que nutrimos es el modelo que informa nuestra vida.

La literatura sugiere varios conceptos aplicables al desarrollo de nuestra vida ministerial:

1) La dependencia es el modelo de la era del “tu”.  Estamos diciendo al Concilio:  -Tú cuidas de mi, tú haces o no haces lo que debes hacer por mi, yo te culpo por los resultados.  Trata con subsistencia.

2) La independencia, es el modelo de la era del “yo:”  Estamos diciendo al Concilio: -Yo puedo hacerlo, yo soy responsable, yo me basto a mi mismo, yo puedo elegir.”  Este modelo acompaña el grito victorioso de un preso político-religioso: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. 

Entonces, ¿Cuál modelo informa mi vida?

En la próxima empuñamos la transición de la dependencia a la independencia. Este paso tan crucial insiste el desarrollo de dos características personales y cuatro relaciones dinámicas.  Y están en la Biblia…

Me gustaría saber que piensas.

El efecto de todo

El efecto económico y psicológico de la subordinación, mediación, marginalidad y nominalidad es la subsistencia.

En su concepto sociocultural, subsistir es sobrevivir, es arreglárselas, es sostener una mera existencia. No es de crecer, prosperar, desarrollar… El efecto neto de la dependencia resulta en que las personas en dicho constante tienen una vida miserable con poca esperanza de una vida mejor.  Son los ocupantes de las villas miseria, son los que están desahuciados por la sociedad, son los condenados al abandono.

La subsistencia como concepto eclesial, es el premio otorgado a muchos Hispanos explotados. Jamás logran superar la vida institucional. Le pronunciaron la sentencia de cadena perpetua a la mediocridad, pobreza moral  y abandono de ideales.  La vida espiritual deja de tener el brillo; y la expectativa de días mejores se opacan.

Hace unos años, charlando con un líder Hispano me comentaba sobre sus largos años de trabajo a favor del pueblo Hispano y como había sido maltratado. ¡Ni siquiera sabía quién era y si acaso vivía en el “guión”! (hispanoamericano). Me contó como había vendido su primogenitura. Me contó como había traicionado al pueblo que pretendía servir. Me contó como el angloamericano le reclamaba resultados imposibles de alcanzar. Me dijo:

“Cometí alta traición. Busqué mi bien personal y lo perdí todo. Sin darme cuenta, me suicide. Creí ser útil, pero me equivoque. No me di cuenta que la dependencia lleva a la co-dependencia. Ellos me buscan y yo los encuentro y juntos vivimos una vida frustrada, un circulo vicioso que nos leva a la nada. Me vendí, y ellos me compraron. Ahora vivo en una desilusión con mi vida y con la iglesia…” .

Su crisis fue fatal. La frescura y el ánimo de servir al Señor eran cosa de una historia olvidada.  Estaba listo para presentarse como “un cínico.” Estaba saturado de la raíz de amargura de la cual la Escritura nos advierte evitar (Hebreos 12:15).

La subsistencia espiritual es una realidad que nadie puede escapar. Si vivimos en la era de la dependencia, la sentencia es inescapable.  Lo que sembramos cosechamos.

Resumen
Las varias características de la época de la dependencia se pueden resumir de la siguiente manera:

La subordinación: oprime. La mediación: ahoga. La marginalidad: segrega. La nominalidad: recluye.  La subsistencia es el precio que pagan las víctimas.

Nótese que estas ecuaciones no se disocian a los poderosos de las personas minoritarias. Son los métodos con intereses propios de los poderes para gestionar la asociación. Todas estas dinámicas producen eficázmente la dependencia.

Sin embargo, estamos ante un nuevo horizonte de oportunidades. Los líderes cristianos de la generación emergente deben decidir la forma de introducir los valores del Reino dentro de su contexto inmediato.  En los próximos 20 años enfrentaremos en forma magistral una transición, es decir, el pase de la era de la dependencia como un hecho irreversible.

Ya basta de tomar aspirinas, buscar ungüentos que no curan, respuestas a preguntas que nadie esta haciendo. Tenemos que solucionar la distorsión de la dependencia. Resolver problemas crónicos y centrarnos en los principios que traen resultados de largo plazo.

¿Cómo salir de la dependencia? De eso en la próxima.

Me gustaría saber que piensas.