Aislados

Hemos dicho que dentro de la complejidad de la dependencia existen varias características: la subordinación, primera característica que nos coloca debajo de otros. La segunda es mediación, que nos coloca entre el potencial y otros.  La tercera es marginalidad, que nos coloca afuera por “ser diferentes”.

Y la cuarta y final característica es nominalidad.  Es la dimensión que aísla a las personas en la vida institucional.

El color de la piel siempre se observa en las situaciones multiétnicas.  El hecho que Jesús murió y redimió a cada individuo de toda raza y nación no quita el hecho de reconocer estas diferencias natas. Nuestra responsabilidad es de entender y responder a nuestras diferencias étnicas apropiadamente.

La dependencia frecuentemente a nominalizado el liderazgo étnico.  Cuando uno es diferente de los demás en una organización la contribución que pudiera aportar está limitada.  Este atributo afirma la intolerable acción que reduce el potencial de las minorías, aislándolas de las oportunidades de servicio “full” dentro de la institución.

Una dimensión de incalculable valor institucional es el líder bicultural. El desarrollo de este potencial de recursos humanos, de poder vivir y de interpretar dos mundos simultáneamente, constituye para el Hispano una oportunidad y un riesgo.  Llegar a ser bicultural implica décadas de tránsito en dos culturas. Es muchísimo más que saber dos idiomas.  Es más que ser turista. Se trata de otra cosa. Es la habilidad de vivir en dos mundos. Tener la facultad de ver dos motivos en una acción. Poder captar, razonar, y vivir la experiencia en dos culturas en forma específica y ajustarlo al momento y lugar donde uno está con precisión e integridad. Es mas que un logro, es un don de Dios.  Pero la cultura dominante no entenderá nunca esta dimensión espiritual del bicultural.  La confunde con algún tipo de esquizofrenia, con un desperfecto, un desvío racional.   Para ellos el Hispano debería seleccionar los valores y las pautas angloamericanas y abandonar las otras avenidas de expresión intensa y emocional aunque vengan del corazón natal.

El papel que juegan los lideres minoritarios dentro de las instituciones angloamericanas es mínimo.  Aún cuando es seleccionado por el angloamericano para ser parte “del equipo de trabajo que va a cambiar el mundo para Cristo.”  Cuando se reporta como parte del equipo, el líder bicultural cultiva dos frustraciones nuevas, que tipifican la nominalidad:

La primera frustración es que descubre que es un supuesto líder “étnico” en un ambiento “no-étnico” -porque los angloamericanos no se consideran “étnicos”. El Hispano es un representante de su propio grupo étnico. No es un ser humano con opiniones y conceptos propios.  Es percibido como un símbolo; es decir, es una bandera, no una persona. Lo que dice, como lo dice, y cuando lo dice o no dice nada, representa a su minoría.  Mientras que entre los angloamericanos cada opinión pertenece al ser humano que la dio.  El bicultural lo percibe, lo procesa, y aunque lo considera una necedad no tiene opción mas que reír internamente.  ¡Es un escándalo!

La segunda frustración trata con la dinámica de su propia cultura Hispana. Los lideres étnicos que son parte “del equipo de trabajo que va a cambiar el mundo para Cristo,” corren el riesgo de perder su efectividad al ser cuestionados por su propia base minoritaria.  Asuntos de compromiso, asimilación y fidelidad a la cultura Hispana pueden plantearse. Y digamos la verdad, que muchas veces la envidia tiene que ver: Admitimos que hay problemas con los angloamericanos, pero también en la comunidad Hispana hay más problemas, como el nacionalismo, las ideas generacionales, competencia, y demás.

El permiso de liderar dentro de nuestra propia comunidad Hispana es sagrado.  Y el líder dentro de la característica de la nominalidad tendrá que aprender a balancear las tensiones que ocurren cuando se vive en contextos diferentes simultáneamente.

La esencia de la nominalidad es el aislamiento en dos polos: 1)  la separación a causa de la etnicidad dentro del contexto angloamericano; 2) el problema de ser desertado por su propio conjunto minoritario.  Los días de la dependencia se basan en esa reclusión numérica.

Todo esto tiene su fin.

Me gustaría saber que piensas.

“…nubes sin agua…”

Primero algebra y después los cálculos… en ese orden estoy deletreando un proceso que nos llevará a puerto seguro sobre como responder a las realidades de las organizaciones que emplean la mentalidad de la dependencia institucional.  Jesús los expone como son los “gobernantes de los gentiles” en Mateo 20:25. En realidad que Jesús describe una mentalidad compatible con la Era Industrial que trataba a los seres humanos como objetos a controlar.

La primera característica de la dependencia institucional fue subordinación, acción que nos coloca debajo de otros.   La segunda, mediación, que nos coloca entre el potencial y otros.

Hoy, la tercera, marginalidad, es la característica que nos coloca fuera de la corriente principal de la sociedad y autoridad institucional.

Las diferencias que nos empujan a los márgenes de las instituciones religiosas son múltiples: género, idioma, nacionalidad, limitaciones físicas y/o psicológicas, edad, economía, nivel educacional, competencia, rivalidad, y tantas otras dimensiones. que enfrentamos dentro del Cuerpo de Cristo.

Es una realidad que los marginados están aislados, mas bien exiliados de participar libremente en su mundo.  La marginalidad  se traduce como una situación de inferioridad. Está apartado del trato por otros.  De alguna manera se nos atribuye algún defecto.

En el Coloso del Norte, si uno nace con tez blanca, por lo general no observa o nota la dinámica de la marginalidad. Pero para las minorías, la marginalidad es una experiencia cotidiana, muy común. Provoca dependencia en los poderosos, en los centros de poder económico y de vida institucional.

En el gobierno, por ejemplo, la marginalidad se puede expresar en la proposición de ayuda económica. Los que reciben ayuda no se dan cuenta que es un sistema que oculta una misión: “Le proporcionamos ayuda social y así se quedan allá, juntos y entre ellos, lejos de nosotros.”  No es una ayuda que los rescata de su situación. Muy por el contrario, los cimienta para que el avance económico sea mucho mas difícil.

En la dinámica ministerial que entretiene a los Concilios, los ejemplos de marginalidad son mas astutos.  Doy dos ejemplos:

1) Nos piden que participemos en una actividad después que ya fue planeada porque nuestra opinión no era importante entre los de tez blanca. Cuando uno es marginado no esta en el centro de la acción, es un visitante común que “adorna el contorno como un florero”- Unos cantan coritos en Español, otros en Mandarín, otros en Coreano!  Gloria a Dios.  Es una realidad que una vez marginados uno está socialmente aislado de la cultura dominante, en una situación inferior, apartado de un trato socio-ministerial. Por alguna razón se nos atribuye algún defecto.

2) Este fenómeno de marginalidad ocurre continuamente al punto que uno ya no quiere ir a las reuniones del Concilio. Solo es ir y escucharlos hablar, pedir, y exigir.  Nos dejan hablar, nos piden opinión, nos dicen que somos importantes. Que nuestra contribución es valiosísima.

Entonces, sin maldad y puramente inocente, uno que recién llego a nuestras riveras, habla. Otro discute. Otro ora.   Nos vamos a casa sabiendo que hemos hecho una diferencia… pero al fin de todo, la opinión que uno dio, lo que otro habló, y la oración fervorosa y sincera de todos los santos ministros reunidos- nunca cuenta.

Estamos fuera del circulo de influencia. En síntesis, marginados: Culturalmente, económicamente, socialmente y políticamente.  Nos damos cuenta que al fin y al cabo las reuniones solo tienen un objetivo: identificar donde están (¡o quienes son!) los problemas.

Al fin nos cansamos y ya no vamos a esas reuniones que nos recuerdan de la Epístola de San Judas: “…son nubes sin agua llevadas por los vientos…” versículo 12.  Entonces, los atrevidos que nos marginan nos retan:  ¡Si solo vinieran a las reuniones podrían participar y cambiar el rumbo de la historia!

¡La ironía de la vida ministerial de los marginados!

Me gustaría saber que piensas.

“Guisado de Lentejas”

NOTA: Muchas gracias por los comentarios, principalmente las llamadas telefónicas y las charlas en la universidad…

Continúanos entonces:

La segunda característica de la dependencia es la mediación.  Trata con la idea de posicionar a ciertas personas entre otras personas.

La dinámica de la mediación tiene que ver con el posicionamiento de tomadores de decisiones entre la gente y lo que estas personas necesitan para vivir en libertad y dignidad.  El termino cabe a la función de referí, de intermediario. Una de las preocupaciones principales de la Reforma Protestante era prevenir a los sacerdotes que actuaran como mediadores entre Dios y los hombres.  Los sacerdotes reclamaban el papel de intermediarios, cuando la Biblia enseña claramente que la Cruz de Cristo nos da acceso directo a Dios por medio del Unico Mediador, Jesucristo.   Por mediación nos referimos a personas entrometidas que deciden por otros.

Históricamente los que desarrollaron la base de conocimiento, el saber, causaron la aceleración de viajes intercontinentales, comunicaciones, importación, exportación, relaciones internacionales y más.  Estos desarrollos de evolución expansiva, por lo general han sido acompañados por tácticas que han limitado el acceso a ésta base de conocimiento. Se usan términos como “the good ole boys club” para expresar los arreglos sociológicos que excluyen a las minorías del saber.

Son unos pocos que controlan acceso al conocimiento de cómo funciona el Concilio. Son unos pocos que controlan las relaciones, con quién se debe relacionar… Son unos pocos que saben los recursos disponibles.  En otras palabras nos “bloquean” acceso al conocimiento y dinámica de función del mismo Concilio.

El Hispano quiere navegar dentro del Concilio… tiene proyectos locales, necesita dirección, se siente frustrado por falta de atención.  Trata de ver cómo; trata de hablar con “alguien” pero no se encuentra. La información siempre es vaga, distante, y frustrante.  La tragedia se multiplica: aunque la política pertenece a la era de la dependencia, los mediadores no siempre son angloamericanos.

Y este es un fenómeno que tendremos que prestar atención mas detenida en otro momento. Pero vale la pena citar aquí, que la realidad de nuestro pueblo Hispano.  En ciertas ocasiones tiende a tratar de mediar entre un Hispano y otro, y ante la cultura angloamericana. La cultura dominante siempre busca aquellos que puede usar para sus propios fines.

¡Cuanta tragedia encierra el Hispano que traiciona su cultura por un “guisado de lentejas” (Génesis 25:34)!  Recomiendo a todos a que vean “El Norte.” Una película que muestra como el Hispano explota al Hispano. Véala.

Años atrás, estudiando mi Maestría en el Seminario, en una clase de Antropología Cultural, se explicaba el fenómeno de la cultura dominante y la conspiración para controalr. En todas la culturas ttenemos el síndrome del «guisado»: “Los afroamericanos los llaman “oreos,” negros por fuera, blancos por dentro. Los asiáticos, “bananas,” amarillos por fuera, blancos por dentro. Los indios americanos, “manzanas,” rojo por fuera, blancos por dentro.  Los hispanos, “cocos,” café por fuera, blancos por dentro.”

Son personas que se acomodan a la cultura dominante. Pero que se sepa en forma categórica, que angloamericano los usa sin piedad, pero no los respeta en privado. Públicamente son “grandes líderes” y salen en los boletines y las publicaciones principales.  Fotos a todo color.  Son los que siempre nos predican, nos instruyen, nos retan, nos dicen lo que podemos y no podemos hacer, los que prometen hablar y gestionar nuestra causa… Son nuestros “representantes,”  nuestros mediadores.   Cumplen con las ordenes del Concilio y nos mantienen a distancia de las posibilidades.  Y la culpa siempre es «del gringo.»

Pero en el momento que han cumplido su propósito, son remplazados por los angloamericanos. Y eventualmente quedan desechados por ambas culturas. En otras palabras, están neutralizados. Ese era el plan inicial del guisado…

Un perfil muy específico de la dependencia es la característica de la mediación.  El liderazgo autóctono es inhibido cuando unos pocos conspiran controlar el acceso de los recursos, conocimientos y personas- que son necesarias para el desarrollo y potencial personal y comunitario.

Estamos en la inevitable experiencia del desierto.

Me gustaría saber que piensas.

Juntando experiencias…

Ayer, 10 de noviembre, fue el cumpleaños de José Hernández (Martin Fierro). Cumplió 179 años.   No fue parte de un Concilio, pero si nos dejó un refrán muy importante para nosotros que estamos en un Concilio:

  Junta experiencia en la vida, hasta para dar y prestar, quien la tiene que pasar entre sufrimiento y llanto, porque nada enseña tanto, como el sufrir y el llorar.”  José Hernández

“Junta experiencia en la vida…”  Las experiencias existenciales dentro de una corporación, es decir, dentro del Concilio, son reales.  Cada Concilio ofrece dinámicas de asociaciones políticas que se desplazan en la línea de tiempo.  Estas experiencias de carácter político lo marcan para toda la vida.

Es de importancia imperativa entender que la experiencia vino junto con la estructura que la permitió. La política del Concilio es inevitable.  En esa línea vivencial de tiempo se observan acciones que ocurren. Como minoría, se ven las promesas que no se cumplen, las injusticias, y la discriminación “sin barrera”.  Por mas que se trata, los Concilios están faltos porque están compuestos por entidades humanas. Son actos políticos que imperan en el registro de los acontecimientos humanos en la historia.  La política es inevitable en la humanidad.  De la labor y la necesidad de tener la política correcta dice el famosos comentarista, autor y ganador del premio Pulitzer, Charles Krauthammer:

“No podía haber mayor ironía: Para todos lo sublime del arte, la física, la música, las matemáticas y otras manifestaciones del genio humano, todo depende de la mundana y frustrante vocación, a menudo degradado, conocida como la política (y su más exigente subespecialidad, el arte de gobernar). Porque si no conseguimos la política correcta, todo lo demás corre el riesgo de extinción.

Crecemos, justificadamente, cansados ​​de nuestra política. Pero tenemos que recordar esto: La política-en todas sus sucias, corruptas y despreciables manifestaciones-es soberana en los asuntos humanos. Todo recae en última instancia sobre ella. Justo o no, la política es el motor de la historia[1]

Identificar la política correcta a base de nuestras experiencias dentro de un Concilio es nuestro desafío a favor de una solidaridad  multicultural.

Por la tanto, este escrito identificará tres experiencias políticas centrales que permite opciones a favor de un movimiento hacia una experiencia superior a la previa. Salir de una experiencia política a la otra requiere acción personal. No se logra por coincidencia o accidente. En realidad se puede tanto avanzar como retroceder vivencialmente por un acto de voluntad propia.  Comenzamos con aquellos que viven dentro de la política de la voz y la influencia del Concilio.  Estamos en la primer experiencia: La dependencia.

La primera experiencia en el tronco histórico de nuestra peregrinación es nuestro espíritu de dependencia.  La misma contiene características que nos ubica poderosamente en la línea de tiempo. Jesucristo exhorta a los dirigentes como deben de ejercer autoridad:

Pero Jesús, llamándolos junto a sí, dijo: Sabéis que los gobernantes de los gentiles se enseñorean de ellos, y que los grandes ejercen autoridad sobre ellos. No ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera entre vosotros llegar a ser grande, será vuestro servidor, y el que quiera entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo…”. Mateo 20:25-27.

¿Enseñorearse?” “¿Ejercer autoridad?” ¿No ha de ser así entre vosotros ?  Un corto viaje en la historia personal del Hispano, nos ayuda identificar y a entender las realidades y experiencias vivenciales dentro del Concilio.

Consideremos la primera característica de la dependencia: la subordinación. Es un tema vasto, pero muy real y completo que explica la jerarquía eclesiástica, esos acuerdos de los que ejercen una política de poder sobre los demás. Dicha subordinación es, por lo general, racista como con las relaciones entre los «native americans,»  el drama de la esclavitud, los campos de concentración para los japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, los Braceros…

Hay muchas maneras de observar la subordinación en nuestro contexto hispano-angloamericano, ese mando o dominio de otros dentro de la iglesia a causa del Concilio. Pienso en la mujer que se le limita de su participación por “deficiencias” psicológicas y exegéticas. Pienso en ese prejuicio casi “invisible” para los que el inglés es su segundo idioma. Los gestos molestos cuando ven una tez de color diferente… Y me da hasta dolor de cabeza ver cada día las limitaciones de liderazgo para los mayores de edad “no blancos.”

Y así viven muchos Hispanos y tantas minorías.  Es un ambiente enfermizo de control cultural. Otra vez, la cultura dominante, domina.

No importa que las raíces de la subordinación están en la Caída del Hombre cuando nuevas dinámicas de poder surgieron ente Adán y Eva, entre Abel y Caín…  Subordinación es una característica central del Concilio que crea y sostiene la política de la dependencia. Para los Hispanos que están sujetos bajo la experiencia de la dependencia; el Concilio les dicta la vida ejerciendo poder sobre ellos.  No importa que es contrario a todo lo que Jesús modeló.

Y es reprensible.

«Junta experiencia en la vida…».

Hay más- en la próxima sigo pintando el cuadro,

Me gustaría saber que piensas.


[1] Krauthammer, Charles. Things that Matter. Three Decades of Passions, Pleasures and Politics. Crown Publishing Group. Kindle Edition. Random House, NY, 2013, Kindle Locations 1769-1771. (Traducción del autor).

Crisis en el Concilio: Enfrentado la Realidad

En el transcurso de nuestra vida el mundo se a hecho mas pequeño y con realidades mas complejas. Nuestro futuro llega cada día mas rápido, lleno de latidos desconcertantes, mesclado de personas de diferente tez, culturas y lenguajes, rivales de la Torre de Babel. Estamos ante un momento espeluznante en la historia.

No hace mucho tiempo atrás que el angloamericano construyó el primer mundo. Un mundo con una cosmovisión mono-cultural. Para su construcción, fueron usadas las minorías del país, incluso la mujer angloamericana.  Todo un drama, con múltiples actos de extremos económicos, culturales, políticos y religiosos.

Para aquellos que continúan en la cultura dominante, les cuesta admitir que los días han cambiado y que el Coloso del Norte esta cosechando lo que sembró.  La realidad es que éste país no es mas “el invencible”. Desde 9/11 la vulnerabilidad dejó de ser una sospecha.  El respeto, auge y la admiración del resto del mundo hacia este punto geográfico ha cambiado. Lo mismo esta pasando internamente.

La vida dentro del país y por consiguiente, en los Concilios, está en medio de un cambio demográfico y cultural irreversible. Pero cuesta entender. El angloamericano se ve totalmente amenazado y ofuscado por una invasión de personas que antes eran el objeto de la evangelización misionera.

Recuerdo un pastor que trataba de entender la actitud de su Concilio… Me decía, en alta voz y excitado:

“Yo no entiendo a mis dirigentes: Mientras yo estaba en tierra distante, los angloamericanos hacían hasta lo imposible enviando personal y finanzas. Pero ahora que estamos aquí nos desconfian.  Son capaces de recaudar grandes sumas de dinero para un país del tercer mundo y al mismo tiempo negar lo básico a una congregación del tercer mundo que esta radicada en el país del angloamericano.”

Pero a esta queja extemporánea le faltaba un dato clave: “Control”.  Por lo general, y con muy pocas excepciones, el misionero llega a nuestra tierra para ser nuestros jefes. Como dice la regla de oro: el que pone el oro pone la regla. Y ahora que estamos aquí, en su país, si queremos algo, bueno, siguen siendo nuestros jefes.  Estamos en las mismas. Pero con una diferencia que en futuras semanas explicaré.

Este contínuo conflicto genera desconfianza. La misma es la base de los problemas multicultirales, muy penosos que se han desarrollado en nuestra comunidad Hispana por ya casi un siglo.  Por un lado el angloamericano se desborda por la ‘evangelización de nuestros pueblos” – siempre bajo su control. Por el otro lado, niegan lo básico que el Concilio puede hacer a favor de la “evangelización de nuestro pueblo” cuando no están en control. 

Y esta es la realidad.

Tenemos que enfrentarla. Como líderes es nuestra primera responsabilidad. Abordar y exponer los temas “de las vacas sagradas.” Interpretar las malas noticias y las alternativas.  Apuntar los temas que están en el corazón y la mente de todos los ministros que forman parte de tantos Concilios. Tenemos que admitir que las condiciones presentes no están claras para ambas culturas.  Algunos dicen que hay orar mas. Otros nos retan a ser mucho mas sumisos. El lema de otros es “live and let live”… tratan de simplemente ignorarlo todo.

Es un escandalo ignorar la realidad.

Como líderes en la Iglesia y como Hispanos en el Coloso del Norte, tenemos una oportunidad singular: Podemos optar en proveer visión, valores y el impulso de reconciliación.  Al grado que queremos ser fieles seguidores del Señor estaremos preparados para encarnar los sufrimientos y rasgos que están en el corazón del evangelio. Pero para eso tenemos que saber pensar.

En las próximas semanas le propongo una serie de cuestiones de relaciones humanas, es decir, realidades, que he logrado identificar dentro de los Concilios. Quiero proponerles el concepto de la solidaridad multiétnica.

A riesgo de ser mal entendido les recuerdo un refrán muy nuestro : “la verdad no peca, sino incomoda.”

Me gustaría saber que piensas.

 

Crisis en el Concilio

Regreso a escribir con algunas preocupaciones confirmadas.  No quería escribir sobre el tema, pero en realidad debo hacerlo.

Primero, porque no veo que otro esté escribiendo sobre el tema desde una perspectiva eclesiástica, académica y práctica. Puede ser que mi alcance de quién está o no está escribiendo sea limitado, pero igual, busco y no aparecen las letras.

Segundo, porque es un tema que escucho frecuentemente y por diferentes personas en el ministerio- Hispanos, Afroamericanos, Coreanos y también Angloamericanos.  Este asunto está fuerte en todos los continentes.

Y en tercer lugar, escribo por mi propia salud mental, lograr un catarsis y continuar con mi vida…  Quizás lo mas importante.

Como sea, en estas próximas semanas esbozaré el tema frustrante que los ministros y líderes en la iglesia han expresado a grito tendido. En síntesis aquí esta la queja pastoral que se oye continuamente:

“Estoy viviendo en una crisis existencial dentro mi concilio. Me cuesta creerles…  Dicen querer ser transparentes, pero sus palabras no concuerdan con sus acciones… Me siento engañado. Me cuesta confiar en el concilio por las experiencias del pasado: me han prometido lo que nunca ha cumplido… tengo mis sospechas que nunca cambiaran… ¿Será porque soy Hispano?… ¿Qué hacer?”

La falta de confianza en nuestro liderazgo es atroz. Es una realidad que en el momento en que existen sospechas sobre las motivaciones de una persona u organización, todo lo que hacen queda contaminado. Es como decir “No tengo confianza en mi cónyuge.” Esto es serio.  Miqueas nos da un panorama esquizofrénico: “No os fiéis del vecino, ni confíes en el amigo. De la esposa en tu seno, guarda tus labios”  (7:5).

La Biblia, que no miente acerca de sus protagonistas, nos indica que la desconfianza es también común en la Escritura. Por ejemplo: Los hermanos de José desconfiaron de él (Génesis 50:15-17); Jacob desconfió de Esaú (Génesis 32:6-8); Sehón desconfiaba de Israel (Jueces 11:19-20) y Pablo desconfió de Juan Marcos (Hechos 15:37-38).

La desconfianza resulta ser muy cara. La desconfianza sube el “costo” del trabajo ministerial…

Sin embargo, la desconfianza es justificada en la Escritura algunas veces: El Salmo 118:8 dice: “Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en el hombre.”  También,  Salmo 44:6 “Porque yo no confiaré en mi arco ni me salvará mi espada.”  Y también: “No confiéis en príncipes ni en el hijo del hombre en quien no hay salvación” (Salmo 146:3).

Posiblemente el error es que hemos depositado nuestra confianza inapropiadamente en los hombres. Al pertenecer a una organización y depositar  nuestra total confianza corremos el riesgo de que nos defrauden porque esta constituido por seres falibles.

Recuerdo años atrás, cuando me espanté al darme cuenta que mis superiores no eran superiores; ¡aún peor! Me di cuenta que en muchos aspectos eran mis inferiores.

Sin querer yo los vi sobre un pedestal, mas cerca de Dios… Y estos influían con poder en decisiones económicas y estructurales que parecían ¡invencibles!  Fue muy difícil darme cuenta que sin querer, yo estaba confiando en ellos como que si fueran los que movían la mano de Dios.  Y cuando me preocupaba de las decisiones o la política empleada me hacían recordar que rebelarse contra los líderes elegidos de Dios, estaría desafiando a Dios mismo.

Pero yo no estaba rebelándome contra Dios… Quería saber porque actuaban mis lideres en diferentes maneras…  Hasta la fecha no han dado respuesta adecuada.  Insisten en que  no debemos cuestionarlos… “Después de todo,” me dijo un dirigente, “nosotros sabemos mejor porque vemos mejor…  debes confiar y ver que tenemos razón… cuidado con amargarte…”.

Han pasado muchos años y todavía sigue igual.  No se explican, hacen lo que quieren, dicen que ven mejor, que les confiemos y que no nos amarguemos, y el mundo sigue dando vuelta como si nada.

Uno entonces debe tomar ciertas decisiones en su vida ministerial, estableciendo un orden en las relaciones con el liderazgo donde Dios nos ha colocado.  Y de eso nos ocuparemos en las próximas semanas…

Me gustaría saber que piensas…

Hacia una Filosofía de Educación Teológica Urbana (2)

… Segunda Parte

La Realidad de Pertenencia

El concepto de comunidad se define por la relación de los programas a instituciones, culturas, tejido social y centro religioso.  Estoy convencido que un ministerio de educación teológica debe operar en proximidad y en compás de su comunidad, y que el mismo debe que trascender el número de estudiantes matriculados.  El programa debe “pertenecer” a la comunidad a tal grado que algunas iglesias que no están en ese momento proporcionando estudiantes, igual puedan decir “es  nuestro programa.”  El liderazgo, los docentes, y la administración de un programa teológico urbano debe ser, hasta donde se pueda, de la comunidad.  El programa debe reflejar la comunidad, ser sensible a los medios de la comunidad, y debe identificar las necesidades de la  misma.

Y no podemos dejar de insistir que el concepto de comunidad demanda por fuerza mayor la cooperación educacional con otros programas y organizaciones urbanas. Muchas veces la competencia llega a ser  nuestro peor enemigo.

 

La Realidad del Currículo

El currículo tiene que ver con lo se enseña y no se enseña y la manera en que se comunica la enseñanza.  Nos referimos (1) al currículo explicito, lo que definitivamente intentamos enseñar;  (2) el currículo implícito, lo que no intentábamos enseñar por causa tales como el carácter distintivo (la manera en que se enseñó; y (3)  el currículo nulo, aquello que omitimos, sea consiente o inconscientemente.

El currículo debe luchar con las metas mayores de la educación teológica. Por ejemplo: la formación de lideres dentro del pueblo de Dios; de informarles acerca de la fe y su aplicación al diario vivir; y de transformarlos en agentes de cambio en las iglesias, denominaciones y comunidades donde Dios los ha llamado.

En alta prioridad en el concepto curricular, es la realidad andrológica que utiliza el modelo educacional de acción/reflexión. Al mismo tiempo que la contextualización, el currículo también aborda las cuestiones de la excelencia, que se define por la realidad urbana en conjunto con la realidad académica. Se trata de un plan de estudios que lucha con estar de acuerdo con las exigencias de integrar la teoría y la práctica en los cursos y el ministerio.

 

Me gustaría saber tu opinión.

Hacia una Filosofía de Educación Teológica Urbana

Las realidades que presenta este corto artículo tiene, como base, una continua investigación bibliográfica y la experiencia personal del autor en el país del Norte.  Las realidades no son exploradas en forma exhaustiva, pero sirven para acomodar la preposición de una lucha continua entre los que practican y los que teorizan el ministerio.  Existe una buena oportunidad para repensar como también rehacer las pautas que gobiernan la educación teológica en el contexto urbano. Muchas veces los esfuerzos son eficientes, pero no son efectivos por una serie de asuntos que trataré de señalar en forma concreta y directa.

 

La Realidad del Contorno  

Es importante que seamos sabios y que nos ubiquemos: Estamos en una realidad geográfica multicultural que desafía a todos los sistemas previamente utilizados por la educación teológica.  Un programa educacional urbano debe identificar su situación administrativa y programática en el contexto que es ministerial y dentro del enredo de la iglesia local. Simplemente, no des un ambiente secular. La teología, currículo, método de enseñanza, reglamentos académicos y estructuras administrativas son informados por el contexto del ministerio. Es aquí en donde el mundo estrictamente académico quiere imponer sus ritos y costumbres, desmontando los procesos “nativos” educacionales, considerados como inferiores e ignoran el historial de los esfuerzos que han producido resultados.

La contextualización estructurada implica que los costos, procedimientos, reglamentos y métodos de enseñanza encajan el contexto de servicio para lograr una entrega máxima y capaz de la educación teológica a la mayoría de personas posibles.  En realidad, la contextualización es un compromiso son el shalom de la ciudad. Queremos decir que un programa contextualizado busca siempre el afirmar a la ciudad como el centro de la actividad redentora de Dios. Contextualización significa que el evangelio es holístico, señalando lo que es tanto personal como lo social; es evangelismo y acción social simultáneamente.

 

La Realidad del Servicio  

La pregunta fundamental a quién estamos sirviendo en la educación. Años atrás, cuando fui misionero en Guatemala, Centro América, mis conceptos de preparación teológica fueron transformados por los escritos de Ross Kinsler. Específicamente su libro Ministry by the Whole People of God. Para mi tres lecciones principales definen la tarea educacional dentro del marco de la iglesia:

En primer lugar el ministerio no esta limitado al ministro ordenado. La totalidad de la iglesia debe ser testigo del evangelio a través de la Palabra y auténtica acción.  Es así que al identificar a quién estamos sirviendo, nos damos cuenta que estamos tratando con dos niveles de experiencia ministerial: El primero son aquellos que ya están en el ministerio urbano y les urge alimentar su perímetro de conocimiento teológico; y otros están con ansias de entrar al ministerio a través de una buena preparación bíblica. 

Este marco es útil para emprender el segundo concepto de servicio: Los seminarios tradicionales enfrentan  dimensiones multiculturales en forma desproporcionada a su pasado.  Si el ministerio es para todos, entonces incluye a todos…  Nuestras ciudades están ante desafíos singulares a causa de las etnias y minorías de grupos históricos como los Afro-Americanos, los Hispanos, las comunidades europeas como los Italianos, Irlandeses, y recientemente las comunidades Asiáticas.

Y la tercer categoría termina desafiándonos con asuntos de género. El papel ministerial de la mujer es uno de larga trayectoria y alto honor en las grandes urbes del mundo. Aquí es donde los programas teológicos deben tratar con la inclusión; se trata de todo el Cuerpo de Cristo en el ministerio.  

Continuara…

Desde Quito, Ecuador

Hoy escribo desde la República del Ecuador en el día después de Acción de Gracias. Estoy en Quito junto con mi esposa Wilma, celebrando la boda de Javier y María José. Javier es un amigo de la familia en Argentina de por toda la vida. Hoy por hoy, damos gracias a Dios por todas sus bendiciones.

Al llegar a Quito me acorde de la historia de los cinco mártires misioneros que fueron atacados por la tribu de los Indios Aucas. La historia aparece en el libro, ya un clásico, Portales de Esplendor publicado en 1957. Relata la vida de cinco misioneros que escucharon y obedecieron la voz de Dios. Describe como Dios hablo a sus corazones y le envió en una misión. El llamado de Dios no consintió “de voces raras, sueños o visiones,” simplemente la paz de Dios que los guiaba… ¿y donde fueron guiados? A la selva Ecuatoriana.

El primer capitulo del libro hábilmente escrito por Elizabeth Elliot, la esposa de Jim, se titula: “No me atrevo a quedarme en casa”. Describe todas las razones que le “convenía” quedarse en Estados Unidos. Pero el llamado de Dios fue superior y no se quedaron en la comodidad de su cultura y ante las oportunidades de trabajo. Rechazaron “el deseo de los Gentiles”, como lo expresa Elliot. ¿Con qué fin? Cumplir con el llamado de Dios.
Cuando uno oye la voz de Dios, entiende el valor, la magnitud y el alto privilegio de ser llamado. Los discípulos de Jesús respondieron al llamado “dejándolo todo, le siguieron” Lucas 5:11.
Elizabeth Elliot cita a su esposo: “No es tonto perder lo que no se puede guardar por ganar lo que no se puede perder.”

Estoy al tanto del debate postcolonial, como también las notas positivas del movimiento misionero europeo y estadounidense de los siglos pasados. Pero no estoy dialogando sobre bases de teorías misiológicas. Estoy abordando algo mucho mas personal: El llamado de Dios al ministerio.

Hoy, en el Norte, como en muchas partes del mundo, nos faltan hombres y mujeres que transforman la vidas a través de la obediencia al llamado de Dios. Nos urge tener un modelo de Iglesia misional que cumple con el mensaje del evangelio que es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; un modelo bíblico que está en los negocios del Reino de Dios y no de los hombres.

No podemos continuar sosteniendo a la iglesia institucional que esta preocupada meramente en ocupar espacio, en sostener un status social, en mantener una institución con engranajes que ya no funcionan, con la única misión de sobrevivir. El resultado de varias décadas de este tipo de institución eclesiástica nos ha conducido ante el umbral de la descristianización de Estados Unidos. El secularismo ha superado a la cultura y desplazado a la iglesia

La Iglesia Hispana debe reconocer su hora, aceptar dirección de Dios y cumplir con el llamado al ministerio que es singular. No tenemos que ser copia de otra cultura porque no funciona. Debemos ser originales para Dios en nuestro ministerio. Todo ministerio efectivo es respaldado por Dios y su característica no necesariamente tiene “la pinta del éxito norteamericano”. El llamado de Dios al ministerio no es la aprobación política de líderes eclesiásticos, no es un nuevo estatus social, no son sumas de dinero, no son edificios donde celebrar nuestras reuniones, ni aún son cantidad de creyentes que nos “escuchan”. Cuando afirmamos el llamado de Dios en base a lo que otros pueden hacer por nosotros, estamos simplemente errados. Seguimos siendo una “iglesia” dependiente de otra “iglesia”.

Cumplir con el llamado del Señor en nuestras vidas debe recordarnos la clasificación de nuestra lucha: “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” Efesios 6:12.
La batalla es real y es personal. Y sin embargo, Jesucristo dijo que ni las puertas del infierno prevalecerán contra Su Iglesia.

La realidad que cumplir con el llamamiento de Dios al ministerio resulta ser un lugar muy solitario… Pero también es un lugar muy cerca de Dios, de donde se transforma el mundo…

Nota adicional: Ocupan un lugar en la pared de mi oficina dos lanzas Aucas. Me hacen recordar lo que significa hacer la voluntad de Dios. Esas dos lanzas fueron un regalo de los Aucas a los misioneros que ministraron muchos años atrás en la jungla Ecuatoriana… lanzas similares fueron empleadas para quitar la vida de los cinco misioneros. Pero los Aucas fueron transformados por el mensaje de Palabra de Dios. ¡Lo que hace Dios por medio de aquellos que cumplen con el llamado!

Le invito a dar lectura o re-lectura a Portales de Esplendor. Trata sobre cinco hombres que hicieron la voluntad de Dios…

La Votación en el Norte

«Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa.  Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.» Mateo 5:14-16.

Mañana, Martes, 6 de Noviembre, el pueblo norteamericano tiene la oportunidad de elegir al presidente de la nación.  Preferiblemente un presidente que tenga los principios bíblicos que han hecho a esta nación la nación que es. Tenemos que, como cristianos, seguir la Luz y ser la luz. Debemos votar de acuerdo a  nuestros valores esculpidos en nuestra conciencia a través de la Palabra de Dios.

En  2da. de Corintios 4:6 Pablo nos dice: «Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciera en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la Gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo.”  En Filipenses 2:14-16 afirma  que nosotros brillamos como estrellas en el firmamento dentro de una generación “torcida y depravada” manteniendo en alto la Palabra de vida.

Jesús nos dice: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8:12).

Somos la luz del mundo debido a la relación que tenemos con Jesús.

Es un asunto delicado, eso de ser la luz del mundo ante una generación “torcida y depravada.” Es un asunto de mayordomía, de obediencia, de ser verdaderos testigos de la Luz.  Nuestro enfoque debe estar siempre en la luz, humildemente confiar en Jesús para revelar Su luz.

El derecho a votar y los valores democráticos son el producto de una línea Protestante que marcó la fundación del país. Hoy, los valores fundamentales que han hecho a esta nación, están en la balanza. Hay personas que quieren radicalmente transformar esta nación con un secularismo que remueve a Dios en todas las esferas posibles.  En muchas maneras, esta elección es crucial.

Hoy los políticos humanistas ofrecen una narrativa contradictoria a esa luz. Nos “conceden” libertad de adorar, pero nos niegan la libertad de religión.  Dicen que no debemos “imponer” nuestra fe en otros; que tenemos que ser inclusivos… Quieren convertir a éste país como en otros países que postulan la “tolerancia religiosa.”  La Constitución de éste país nos da libertad de religión  y prohíbe al Congreso emitir leyes en contra de la libertad religiosa. La Gran Comisión nos manda: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”  Nuestra fe es para ser difundida por todas partes.

Es muy importante notar que el secularismo abraza conceptos que buscan remplazar a Dios por una agenda secular que jamás ha tenido éxito en cualquier época o nación. Este secularismo viene desarrollándose en el Norte desde hace años, cuando, por primera vez se prohibió la oración en las escuelas públicas, y poco a poco, llegamos a este momento.

Yo no les niego a las personas que han abrazado al secularismo, vivir como quieren.  Pero que se vayan a otro lado y fabriquen su propio país. Tengo entendido que hay varios países en el mundo donde el secularismo es la norma, donde estos “amigos” podría ir a vivir.  ¡La utopía esta esperándolos!

Tanto así, que con mucho gusto les sugiero que saquen el pasaje de ida, ¡pero no de vuelta! Porque ya no van a ser turistas. Ya no van a llevar dólares del país imperialista…  Se van a quedar en ese ambiente que tanto anhelan. Que disfruten vivir en una sociedad sin conciencia de Dios.
Yo se que el Norte tiene sus problemas. Y que quizás el capitalismo sea el peor sistema que exista.  Solo avísenme cuando encuentren un sistema mejor.

No es justo que éstos destruyan las bases fundamentales del Norte por lo imperfecto que sea ante sus ojos.

Tres recordatorios como Cristianos:

1. Mi influencia y visibilidad es el resultado de quien vive en mí. Es Dios quien me pone en un lugar de influencia y visibilidad.

2. Soy simplemente un mayordomo de mi influencia y visibilidad, así que es importante dejar que Jesús obre a través de mí.

3. Sólo Dios puede medir la importancia de mi influencia y visibilidad. Puedo influir en una persona que luego influirán en el mundo. Mi enfoque es seguir a Jesús dondequiera que él encabeza.

El Cristiano debe votar como ciudadano responsable, dando a Cesar lo que es de Cesar y a Dios lo que es de Dios.  Debe votar Sus valores.

Y mañana sabremos quien ganó…