«¿Entonces qué debemos hacer?»

Por estas latitudes del Norte estamos preparándonos para enfrentar un nuevo año académico.  El calendario marca Septiembre a Junio, nueve meses de exploración, nuevas experiencias, cantidad de lecturas,  monografías y tesis de grado.

Algunos lucharán con el Griego otros con Hebreo y todos con el Español y el Inglés.  Se viene encima los horarios casi imposibles de cumplir.  Las presiones financieras, las largas distancias en tráfico pesado, los conflictos en la iglesia, los casamientos, los funerales, los bautismos, las campañas. la fatiga física y personal, los momentos rutinarios que se convierten en montañas y junglas impenetrables.

Pensando en todo esto viene a mi mente el porqué de todo esto.  ¿Su fin es…?

Me remonte al pasaje en Lucas donde relata que el ministerio de Juan el Bautista atrajo a las multitudes que buscaban escaparse del juicio final. Venían a Juan para que los bautizara. Es de atención especial que les decía que debían validar su arrepentimiento y bautismo: “Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento! Y no se pongan a pensar ‘Tenemos a Abraham por padre’ Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham. Es mas, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego” Lucas 3:8-9.

 

Y las multitudes decían,  “Entonces, qué debemos hacer?”Lucas 3:10Juan los exhorta a base de la situación que estaban en la vida un punto de acción  personal.  Todos tenían un contexto diferente, pero nadie debía zafarse de algún tipo de acción.  No había pretexto hereditario para evitar la acción que respaldaba el arrepentimiento y el bautismo de cada individuo.  Todos en diferentes situaciones, pero todos pudientes en aplicar el arrepentimiento:

”Respondiendo él, les decía: El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo.

Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos?  Entonces él les respondió: No exijáis más de lo que se os ha ordenado.

También algunos soldados le preguntaban, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y él les dijo: A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario.”  Lucas 3:11-14.

Para Juan no era suficiente que las multitudes escucharan la Palabra de Dios. El los desafía a  poner en practica lo que habían escuchado.   No solo tenían que arrepentirse y ser bautizados; tenían que vivir de acuerdo a sus nuevas creencias.  El asunto para Juan es que no es suficiente oír el mensaje de la Palabra de Dios, leer o aún estudiar la Palabra.  Se espera que vivan una nueva vida a base de nuevas creencias y valores encontradas en la Palabra de Dios.

Santiago tiene un reto similar  Sed hacedores de la palabra y no solamente oidores que se engañan a sí mismos” (Santiago 1:22).

Nuestra tarea es de empujar, animar, desafiar que se estudie la Palabra, y en particular a nuestros estudiantes a leer, meditar y desarrollar principios Bíblicos y métodos teológicos.

A medida que empezamos un nuevo año de labores ya sea en la Facultad de Teología, en Azusa Pacific University, o en otra institución, insistimos que es inútil aprender sin practicar lo aprendido. Si no tenemos la disposición de aplicación nos engañamos a nosotros mismos.

Los estudios Bíblicos y teológicos pueden ser muy interesantes, pero nuestra tarea como profesores y discípulos nos llevan a un plano mayor que la mera adquisición de conocimientos.  La razón que muchos están en contra de la educación formal es porque han visto muchas personas que dicen saber mucho pero no lo viven. Y en realidad hay muchos que tienen sus títulos pero no tienen «poder que cambia la vida» porque no han aplicado sus conocimientos a la propia vida.  El título puede ser genuino, pero si no se aplica entonces es «genuinamente inservible».  Hay muchos que pasan por la universidad pero la universidad no pasa por ellos.   ¡Que no se así con nosotros en este nuevo año de labores!

Su fin, entonces, esta locura del estudio, del aprendizaje, de la academia,  es aplicar lo aprendido a la vida real y en la relación con Dios y Su creación, especialmente con la gente que nos rodea; aquellos que son nuestros ‘prójimos’ de acuerdo a Jesús.  El Señor nos llama a un arrepentimiento personal continuo que refleje nuestro entorno, no importando donde estamos en nuestro peregrinaje espiritual.  Para que se sienta mejor, le invito a que de lectura a Mateo 19:19, 22:39; y Marcos 12:31.

Me gustaría saber tu opinión.

 

 

Los 3 pecados

No importa en que mundo estemos, hay 3 pecados que son imperturbables. Los menciono no como algo nuevo, sino como algo que sucede mas seguido de lo que quisiéramos admitir.  Aparecen como angelitos de luz que después son demonios desenfrenados que hacen estragos. La clasificación de “los 3 pecados” se grabaron en mi mente muchos años atrás en una charla con el Hermano Pablo protagonista del programa internacional de radio, “Un Mensaje a la Conciencia”. Ambos estábamos de viaje a Washington D.C. para asistir a la reunión anual del NRB.

El Hermano Pablo comentaba sobre 3 pecados que evitar en la vida. En su sentido de humor y fluidez dijo: “¡Cuidado con La Dama, la Lana y la Fama!”

-La Dama siempre aparece como la que “me entiende mejor que mi mujer”.  Y cuantos han caído con la Jezabel de nuestra época.  Un distinguido profesor de Literatura del Antiguo Testamento, colega en Azusa Pacific University, esta convencido que cada cristiano tiene que enfrentar varias “Jezabeles” en su ministerio. Dijo:

-“Son comisionadas para destruir matrimonios, hogares y ministerios.  La tentación sexual es real en cualquier etapa de la vida.”

Con lágrimas recuerdo tanto a pastores jóvenes como veteranos que descubren el verdadero precio del pecar, de violar el voto matrimonial.  Y las consecuencias son reales.  No podemos culpar a nadie. Es un asunto de carácter.  No hay razón válida para traicionar al cónyuge.  En mi vida ministerial que abarca diferentes contextos,   culturas, y mas de cuatro décadas, solo cito a Pablo: “¡El que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga!

No estoy acusando un sexo sobre el otro. Ambos tienen la responsabilidad de sostener la pureza matrimonial. Quién  no conoce la historia del pastor que cayo?  ¡Cuidado con la dama!  Cuando creemos que esta lejos, esta cerca.

Estos terminaron mal. La “dama” los traicionó.  Los que adulteran pierden la frescura espiritual, la unción desaparece y no prosperan.

-La Lana es el dinero que me apropié que no era mío: era del ministerio.  Ya todos sabemos el pasaje bíblico que el amor al dinero es la raíz de todo mal. En el Norte como en el Sur, Este y Oeste, muchos se queman cuando creen que pueden hacer y deshacer como les aparece con los diezmos y las ofrendas.  Conozco ministerios muy desprolijos. No tienen cuenta de banco, manejan todo en efectivo. ¡Literalmente tienen el dinero debajo del colchón! No hay reunión de negocios en la iglesia, no hay una mesa directiva que revise las cuentas, no hay una estructura de confianza.  Algunos no tienen concepto de contaduría y ¡otros son muy vivos!  Cuando el Concilio les llama la atención, culpan al “gringo”.  Pero tarde o temprano cuando son llamados a cuentas reclaman ignorancia o superioridad espiritual:

-“No sabía! Perdóneme, por favor, perdón…”

-“¡Yo soy el ungido de Jehová!  ¡Como se atreve a cuestionarme!”

En este país materialista del Norte la cultura adora al “dios dólar”.  La cultura dominante no perdona esta “infracción de valores”.  Yo se de pastores que no saben predicar, pero son tolerados porque son honrados.  Pero jamás he visto pastores que saben predicar pero son ladrones y siguen en el ministerio.

Estos terminaron mal. La “lana” lo traicionó.  Los que roban pierden la frescura espiritual, la unción desaparece y no prosperan.

-La Fama consiste en que de repente los pastores se creen actores de Hollywood.  Lo que antes se determinada como “altar” ahora es “plataforma.” Lo que antes era alumbrado, ahora  son reflectores de multicolor sincronizados por computadores con la música y humo que sale por todos lados, proyectado en pantallas gigantes. Tienen mas guardaespaldas que Obama, y viajan en automóvil blindado.

Tenemos una larga lista de pastores y evangelistas que no pueden mas que buscar la fama como un medio de compensación psicológica.  Viven en las luces, en el show cristiano, en la plataforma importante.  Viajan en primera clase, usan los mejores hoteles, las mejores marcas, son inaccesibles.  Emiten un mensaje terapéutico y social; un populismo avanzado y todo “lite.”

Lo importante es llenar auditorios, apelar a las masas, estar en televisión y ser adulado por el pueblo, tener lustre, halo, auge, popularidad; quieren la corona ahora. La escritura lo ha dicho tantas veces y de tantas diferentes maneras que el orgullo viene antes de la caída.

Una vez, comentando este fenómeno con un ministro que estaba por esos rumbos de la fama, me dijo que el problema era con los otros que lo envidiaban: “Dios me elevó para ser luz a las naciones”.  Estaba enojado conmigo porque solo habían llegado 700 personas al auditorio con cupo de 1,200.   Me dijo que su fama, su prestigio, su éxito  dependía cuantas personas venían a escucharle.  Nada que ver con el ejemplo del Maestro que no tenia “dónde recostar su cabeza.”

Terminaron mal. La “fama” los traicionó.

Los que buscan la fama pierden la frescura espiritual, la unción desaparece y no prosperan.

Para cada uno de estos 3 pecados, inútilmente culpamos al cónyuge,  al concilio, y a los envidiosos.  Quizás, pero igual son 3 pecados que  eventualmente se cobran en ambos mundos.

Los GEN 1.5

Cuando llegamos al Norte traemos mucho más que las valijas y un poco de dinero ahorrado. Al entrar a esta nueva sociedad  acarreamos nuestra tradición, el mapa cultural que será transformado a través de los años. La “tradición” viene de la palabra “traer’. ” Importamos ideas sobre lo que es la vida y como se debe disfrutar. Pero también, en algunos casos, traemos a nuestros hijos.  Son los hijos que acompañan a los padres a una nueva sociedad y crean un nuevo estilo de vida. Es un hecho que por o general a primera generación “salen del país pero el país no sale de ellos.”  Y así con el que viene de su país como adulto. Siempre hay excepciones al caso, pero por lo general se acepta este concepto.

Los antropólogos culturales y los sociólogos hacen distinción entre la primera, segunda y tercera generación de inmigrantes. También se estudia la generación entre la primera y la segunda designada como la “GEN 1.5”. Esta designación fue aceptada rápidamente por los Asiáticos, especialmente por los Coreanos (ilchom ose) y  en estos últimos años los Hispanos están adoptando el concepto.

Algunos estudios[i]  catalogan el fenómeno inmigratorio por la edad: 1) Menores de 5 años representan GEN 1.75;  2) 6 a 12 años de edad son los mas puros GEN 1.5;  3)  13 a 17 años representan GEN 1.25, similar a la primera generación.

Otros estudios sugieren el uso del idioma para demarcar: Primera generación prefieren el español; GEN 1.5 son bilingües; y la segunda y tercera generación prefieren el inglés.

Según los sociólogos, los hijos de inmigrantes que llegan al Norte como menores de 18 años son los que se  convierten en la GEN 1.5 y se convierten en ciudadanos biculturales.

Otro estudio menciona los niños que nacieron en el extranjero pero educados y hechos adultos en Estados Unidos forman la generación 1.5 y enfrentan 1) la adolescencia y la tarea de transición de niños a adultos,  y 2) la aculturización y la tarea de manejar la transición de un ambiente socio-cultural a otro.

Lo que conocemos como “la segunda generación” son hijos de la GEN 1.5, los nietos de la primera generación que hacen suyo de nuevo mundo.  Y la “tercera generación” esta integrada en la cultura del país; son los nietos de la GEN1.5.

La GEN 1.5 forma un grupo singular que de cierta manera están marginados al viejo y al nuevo mundo, y se sienten muchas veces que no son de uno o del otro. Cuando viajan al país natal, son “yanquis”; cuando están en Los Ángeles son del país de origen. Los “GEN 1.5” viven en ambos mundos; en el antiguo y en el nuevo.  Nunca se sentirán totalmente “en casa” en uno o en el otro, pero igual utilizan lo que ambas culturas ofrecen. Son los verdaderos puentes culturales.

Es una ubicación que los lleva a producir una cultura propia. Diferente de  su padres y diferentes de sus hijos.  En el hogar de los GEN1.5 los hijos son “americanos”.  Ya no se crían hijos guatemaltecos, o ecuatorianos… Los padres son latinoamericanos, pero los hijos son norteamericanos.  El idioma, las costumbres, la dieta, los deportes, el humor, las diversiones y todo el medio ambiente es ahora  “americano.” Esta es la segunda generación.

Otro aspecto importante es que los GEN 1.5 representan un estado vivencial sobre el famoso “guión”: Méxicoamericano; Cubanoamericano, Argentinoamericano.  Quizás. Pero la realidad es que no es Mexicano-americano (no!), o Ecuatoriano –americano (no!), o Argentino-americano (no!).  Sobre cada GEN 1.5 están plasmadas ambas culturas. Son biculturales en todo el sentido de la palabra. Viven simultáneamente en ambas culturas. Siempre conectado, pensando, calculando, discerniendo los dos mundos. No hay momento que se pueden “desenchufar».  Son y no son,  inglés y español, ven lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto de dos puntos de vista “all the time!”

Eventualmente los GEN 1.5 pasan a la historia como aquellos que acomodaron a la primera generación a sentirse realizados en que lograron para sus hijos un futuro mejor; y al mismo tiempo fueron instrumentales para que la segunda generación tenga raíces fuertes y permanentes en un nuevo mundo. Mientras tanto serán siempre los legítimos ciudadanos en ambos mundos.

Piense lo que significa esta complejidad en el ministerio. ¿Cómo afecta este fenómeno a los hijos/as del pastor… ¡—-!

 

Me gustaría saber lo que piensa.

 


[i] Si desea la bibliografía pertinente, solicítela por escrito.

 

 

 

 

 

 

 

El Llamado al Norte

Hay muchas razones por la cual muchos vienen a residir a este país.  Cuantas veces se escucha el clamor de padres que admiten que no hay futuro para sus hijos en el país donde residen.  Otros vienen al país buscando un ministerio fecundo entre el pueblo evangélico Hispano. Tienen la posibilidad de contactar iglesias y así se aventuran y llegan porque dicen ser llamados por Dios.

Sin embargo lo que encuentran es diferente a lo que pensaban.  Hay muchos conflictos que surgen como nuevos peregrinos, asuntos que resolver, que entender.  Son formidables los choques, riesgos y situaciones  culturales que enfrentan los que arriban a los Estados Unidos con esos sueños e ilusiones de una vida mejor en el ministerio. Las siguientes cuatro situaciones representan realidades que se aplican al aventurarse a venir al Norte.

 1. Situación multinacional. Aquí no viven solo americanos. En este rincón del mundo están representadas todas las naciones de Latinoamérica y el resto de todo el mundo. Los medios masivos acaban de anunciar que por primera vez en la historia, los angloamericanos son una minoría en el país.   Ya aquí, en Los Ángeles se hablan mas de 244 idiomas.  Las diferentes nacionalidades y sus idiosincrasias están por doquier en todas la iglesias.  Están los Mexicanos con el chile, los Argentinos con el mate, los Chilenos con el te, los Guatemaltecos con los chuchitos, y no olvidemos pupusas y gallo pinto!  Y así continúa.

Es difícil encontrar una congregación que no tenga este surtido de nacionalidades. Los asuntos culturales como la dieta, el humor, el acento, costumbres, fútbol, y múltiples asuntos se convierten en un pueblo multinacional, multicultural, difícil y complicado para tratarlo.  Tan fuerte es el nacionalismo que algunas Iglesias su membresía se caracteriza por nacionalidades.

Y también esta el fenómeno México-americano donde  los creyentes tienen nombre y apellidos hispanos pero no dominan el hablar, leer o escribir en Español por ser la séptima generación de los descendientes nativos de estas tierras.

Todo esto lleva a una continua fragmentación de la comunidad hispana evangélica. No es monolítica para nada. “Se habla Español” no quiere decir mucho.

3. Situación materialista.  Aquí, en este país donde el dólar impera, en muchas ocasiones el espíritu materialista toma control del corazón del creyente.  Es por eso que todos los males asociados con “el amor al dinero” nos impide hacer la obra del ministerio como una vez se pensó hacer. El refrán de antaño es vigente: “Time is money.”  Esto afecta en forma básica el estilo y manera de vivir. Aquí el triunfo es poder estar al día con Target, Visa o MasterCard. Estar al día con las cuentas al fin del mes es la razón del vivir… Y para el pastor, es una constante presión o tentación en dejar o “acomodar” el ministerio. Algunos pastores, para tener una ofrenda mayor o para que los hermanos cumplan con el diezmo hacen peripecias doctrinales prometiendo un sin fin de beneficios materiales para los que cumplen con sus obligaciones espirituales… Todo por el “guisado de lentejas.”  Todo por la supervivencia. Aquí no hay pesos o quetzales, aquí hay dólares y son casi todopoderosos.

3. Situación angloamerica. Sin querer, la iglesia Hispana y sus líderes tratan de ser americanos. Buscan ser la iglesia de “éxito” donde son evaluados por las estadísticas de otra cultura. Dicen resolver los problemas de la iglesia usando conceptos ajenos a la cultura hispana.  Si un programa funciona en la iglesia angloamericana entonces deducimos que funcionará en la hispana. Y la realidad no se descubre sino con tiempo: lo que es propicio en un contexto no es en el otro. Es indispensable entender el dilema existencial. Es una lucha constante donde se tiene que navegar con mucha precaución.  La cosmovisión del angloamericano y del hispano no son siempre compatibles. Por mas que el angloamericano crea estar en razón el pastor hispano nunca debe olvidar que la armadura de Saúl es para Saúl; no es para David.  Lidiar con la grey usando las herramientas de otro ha causado mucho dolor y grave confusión.  Muchos ministros no se ubican y al fin del día no reflejan ser hispanos o angloamericanos.

Nuestra realidad en este país resulta en afirmar que nunca podremos ser monoculturales.  El aspecto de asimilación vs. culturización es todo un tema.  Asimilación en su sentido estricto, es imposible. Mas bien debemos entender el reto de culturización. La lógica es entender que vivimos simultáneamente no entre sino, en ambos mundos.  No podemos vivir renunciando a un mundo y entregarnos al otro sin caer en el atroz problema de identidad.  Cuanto más rápido admitimos que somos lo que somos por la gracia de Dios, estaremos tranquilos que somos ciudadanos en ambos mundos; es decir participamos en ambas culturas no en una resignación ante la “fuerza del destino”, sino como nuestra alegría presente-futuro ineludible: la voluntad de Dios.

Cuarto,  la situación de un pueblo que regresa.   Al principio parece todo una novedad y todo esta perfecto, pero poco a poco la realidad de la nueva cultura, el nuevo idioma, el vaivén del angloamericano, las costumbres y un sin fin de peculiaridades causan ansiedad y desesperación en la población general de “volver.” Aunque hay deseo de tener las comodidades que el nuevo país ofrece, el corazón esta en el país de origen. Muchos hermanos de la iglesia sueñan con regresar a la patria que los vio nacer:

“Mi Guatelinda!”

Mi Buenos Aires querido! ¿Cuando te vuelvo a ver?” 

Entre la melancolía de la marimba y la de Gardel, regresan, vuelven.  Y como pastores hispanos que tratan con dicha composición congregacional, no es raro ver el regreso de los creyentes… Le dicen al pastor:

«Pastor, nos vamos la semana que viene a nuestro país. Ya compramos la casita, tenemos unos dólares ahorrados. Nos vamos. Oren por nosotros.” 

Por eso estos hermanitos no diezmaban, ni apenas si ofrendaban, y siempre trabajan “overtime”.  Pero todos los meses cumplían con Western Union…

Pero uno que es llamado al ministerio por Dios no puede simplemente “volver”. ¿Volver a donde? ¿Con que fin? Los llamados de Dios son sin arrepentimiento. No tenemos “el lujo” de entretener el concepto.  Las manos están en el arado.

Y hay muchas mas “situaciones” que no hemos mencionado.  Toma décadas de integración para ajustar tantas cosas. Al fin uno se da cuenta que está en éste país porque Dios lo llamo. Y con ese llamado viene la capacitación para vivir en contexto.  Eventualmente uno aprende a vivir las situaciones y en ambos mundos.

Me gustaría saber tu opinión.

Institutos Bíblicos Sanos

Entre los siete diferentes tipos de Institutos Bíblicos, (vea el previo blog: “No todos los Institutos Bíblicos son creados iguales”), hoy consideremos la siguiente categoría: Los que proporcionan un lugar sano a donde se aprende y se estudia con dignidad  en base a valores y actitudes de la cultura.

Estos Institutos Bíblicos suelen reunir características que se explican por si mismas.

1. Docentes: Tienen docentes debidamente preparados para enseñar.  En la enseñanza ministerial se necesitan personas dotadas con dos cualidades simultáneas:  Cuentan con  una vasta experiencia ministerial y tienen un título académico formal.  Es inconcebible pensar que muchos profesores son ineptos porque ya sea nunca ejercieron el ministerio o nunca lo estudiaron formalmente la disciplina.

El ministerio practico es fundamental para poder relacionarse con los estudiantes que por lo general están practicando el ministerio antes del estudio formal ministerial.

Y eso de no buscar diligentemente un titulo académico para validar la experiencia es otro error a evitar.

Aquí es donde la institución logra su mejor empuje: Docentes que saben lo que dicen y dicen lo que saben.  Destreza pedagógica y andragógica es fundamental.  Para enseñar a nivel de Diplomado, el profesor debe tener el nivel académico de Licenciatura; para enseñar a nivel de Licenciatura, se necesita una Maestría. Para los que enseñan a nivel de Maestría un Doctorado.

2. Currículo: Tienen un currículo genuino. Lo que se enseña es crucial en la formación de los estudiantes. Clases copiadas de las instituciones que pertenecen a la cultura dominante no son los mas indicados para encender el alma de los estudiantes ante la Palabra de Dios.  La pregunta clave para los institutos bíblicos es si acaso existen un proceso donde se crean currículos en contexto.

Hay diferentes formas de crear un currículo. La institución debe hacer todo lo posible por ser creativa usando métodos respetados por la comunidad educacional.  En forma breve pensemos el método de Ralph W. Tylor. El autor usa cuatro orientaciones: La primera trata con el desarrollo actual de los objetivos usando tres pantallas: a. análisis de los alumnos, b. análisis de la vida contemporánea y c. análisis de los especialistas. En segundo lugar Tylor nos empuja hacia la creación de experiencias de aprendizaje para lograr dichos objetivos. En tercer lugar debemos ordenar estas actividades en forma efectiva. Y finalmente en cuarto lugar, la tarea de los profesores y especialistas es evaluar el éxito de los alumnos en el logro de los objetos establecidos.

Como podemos apreciar, no es simplemente copiar o inventar un listado de clases… El currículo debe ser auténtico y completamente contextual. Se debe crear y luego revisar frecuentemente y así mantener viabilidad.

3. Estudiantes. Debemos saber las características de aquellos que son nuestros estudiantes.  Y para un Instituto Bíblico la marca mas importante del estudiante debe ser el llamamiento al ministerio.  En la Facultad de Teología Internacional (www.facultad.edu) la visión educacional descansa en la siguiente proposición: “Todo aquel con un llamado de Dios al ministerio tiene le derecho de recibir una educación formal en su propio idioma y cultura.”

Todos los otros aspectos, sociales, culturales, intelectuales, económicos y educacionales del estudiante se pueden manejar. Lo que la institución no puede hacer es darles el llamamiento.  Podemos aclarar el llamamiento, podemos ayudarles a entender el llamamiento; pero no le podemos impartir el llamamiento. Y muchas veces cometemos el error de Samuel y los hijos de Isaí:  No sabemos donde esta el ungido de Jehová.  Las personas que menos pensamos que pueden hacerla en el ministerio son los que mas nos sorprenden.   Debemos ser una institución que respeta a sus estudiantes y los cuida como un regalo de Dios. Es una responsabilidad enorme.

El tiempo no me presta comentar sobre otras dimensiones que enuncian un contexto sano como la administración autentica hispana, la contextualización económica, y los conceptos de certificación de los títulos que se otorgan. Basta decir que en Los Ángeles tenemos Institutos sanos donde se aprende y  se estudia con dignidad.

Me gustaría saber tu opinion.

No todos los Institutos Bíblicos son creados iguales.

El presente desafío para lograr un liderazgo competente en nuestras Iglesias Hispanas en el Sur de California y más allá, es mejorar la calidad de la preparación ministerial que reciben nuestros líderes a través de sus propias instituciones de preparación ministerial.La multiplicación de Institutos Bíblicos Hispanos es un fenómeno que no existía hace 40 años en el pueblo evangélico Hispano del Gran Los Ángeles.  En la década del los 60, existían cinco o seis instituciones de entrenamiento bíblico. En la década del los 70 se contaban apenas una docena.   Sin embargo, desde 1985 en adelante explotaron Institutos Bíblicos por todos lados.El lema fue en esos días, y que continua hasta este momento, que el Instituto Bíblico es parte de la misión de la iglesia local: “¡plantamos una iglesia, y ponemos instituto!”  Esta actitud es una preocupación para educadores y pedagogos dedicados. ¿Cuales son estos institutos? ¿Que finalidad tienen? ¿Cómo funcionan?  ¿Cómo crecen?

Existen a mi punto de vista siete diferentes tipos de Institutos Bíblicos. Se que puede haber mayores clasificaciones, pero basta para el momento identificar los siguientes como punto de partida:

1. Los que patrocinan un plan de educación introvertido;

2. Los que ofrecen un currículo importado que no encaja en nuestra cultura;

3. Los que nos engañan con programas que ofrecen títulos fraudulentos;

4. Los que aparecen hoy y desaparecen mañana como fantasmas

5. Los que nacen en el Internet como los antiguos cursos por correspondencia

6. Los que nos fuerzan a ser nuestros padres y vender nuestra cultura

7. Los que proporcionan un lugar sano a donde se aprende y se estudia con dignidad.

 

De los siete, comento sobre el sexto de la lista, o sea Los Institutos Bíblicos Paternalistas.

Estos reflejan una denominación histórica angloamericana. Son institutos bíblicos auspiciados por la cultura dominante. Posiblemente lo mas critico de este tipo es que Hispanos se ha valido de copiar el modelo de otra cultura, es decir, la cultura angloamericana.

Este tipo de Instituto Bíblico considera al Hispano igual que el campo misionero de la época del 1940 y 50 donde los angloamericanos llegaban a nuestros países latinoamericanos, con el propósito de evangelizar con un mensaje Bíblico y, simultáneamente, a civilizarnos impartiendo su cultura.  Inconscientemente predicaban y enseñaban de tal manera que se puede deducir sin exageración histórica que para ellos “un buen cristiano debe ser también un buen estadounidense.”

Cuentan la historia que cuando ciertos misioneros llegaron a la Argentina, prohibieron tomar mate porque era pecado.  En Estados Unidos los misioneros demandaban que los hombres de cultura nativa americana se raparan el pelo; un acto terriblemente vergonzoso para ellos. No es de extrañar que cuando se trato de  preparar lideres para el ministerio Hispano en Estados Unidos se siguió el mismo modelo cultural impertinente.

 

No pretendemos juzgar la intención de estos “misioneros de antaño” porque cada época debe ser evaluada por el conocimiento de la misma. Y damos gracias a Dios lo que se logró en forma positiva.  Pero el ministerio transcultural del evangelista y  misionero es diferente al ministerio educacional. Es toda una nueva y diferente dinámica.  Y hoy por hoy, sabemos mejor. Y por eso documentamos que lo que fue y continua, es una práctica errónea.

Partiendo de lo básico, la enseñanza debe ser inculcada dentro de un marco especifico, dentro de una cultura específica para ser realmente entendida por la misma cultura.  Se debe incluir la situación existencial de las personas, sus experiencias y entendimientos de la fe. De lo contrario el aprendizaje resulta nublado, incierto, confuso y altamente disfuncional.

Tres características dictan la cultura filosófica de la entidad:  Primero, quien enseña; segundo qué se enseña; y tercero a quién se le enseña.

Por lo general la enseñanza impartida en estos Institutos Bíblicos en el Gran Los Ángeles y en ciudades circunvecinas, consiste de un listado de clases copiado y traducido del inglés al español, basados enteramente en currículos angloamericanos, muchas veces dictados por personas que a duras penas manejan el español, o que tienen un grave acento que sacrifica el idioma de Cervantes, y, a los que, por lo general, resultaba más eficaz traducirles del inglés al español.  Al ser traducida, la clase recibe residuos…

 

Sin embargo le cuesta al angloamericano a considerar el impacto cultural que ocasionó este modelo que no fue contextualizado. Pero igual y es afortunadamente continúan con un modelo que no se aplica a la cultura de enfoque.  Todavía existen instituciones que utilizan una pedagogía enfermiza con clases traducidas del inglés al español a tal grado que, inevitablemente, se usa como regla central de aprendizaje.

Cuando una institución angloamericana ofrece clases en español, creen que ya se relacionan con la cultura Hispana.  Pero no es la realidad.  Cuando se traduce el plan de clase del inglés al español, se trata simplemente de la traducción de palabras.  Lo que falta son los conceptos que forjan el tejido de la cultura. No todo lo que está en español es hispano.  Para que sea hispano, debe ser contextualizado por el Hispano y para el Hispano; es decir tiene que ser reformado a la luz de la cosmovisión Hispana. Además,  lo que éste modelo declara un conclusión errónea: que no hay hispanos aptos para enseñar debidamente en el idioma del estudiante.

 

Pero mucha atención: Clases traducidas pueden ser usadas en forma muy esporádica,  como un taller especial,  una conferencia internacional dictada por un profesor visitante. Pero jamás se debe usar la dinámica de la traducción como el método de enseñanza principal.  Es una verdad fundamental que el idioma usado en la enseñanza debe ser común tanto para el estudiante como para el profesor.

 

Por mas buena intención que respalde esta “transfusión cultural” en la educación,  los estudios culturales identifican la inevitable crisis de liderazgo que ocurre usando como base otro contexto cultural.

 

Los resultados sugieren que dicha táctica no produce líderes aptos, que la Iglesia queda estancada, que le falta genuina vitalidad, copiando modelos que no funcionan,  imitando a predicadores y educadores ajenos a la realidad del educando, buscando la aprobación de estructuras  y personas que no tienen nada que ver con el contexto donde Dios los ha llamado a liderar. Por cada nueva iglesia que surge de este semillero, tres se cierran.  Tal es la finalidad de este modelo.

Pero tienen el capital financiero que les permite “invertir” en el plantamiento de iglesias y cuentan con la absoluta aprobación de la cultura paternalista, y tienen los mejores planteles de educación.  Son eficientes pero no son efectivos.

La finalidad de dicho modelo de Instituto Bíblicos, es que sus clases y determinación curricular administrativa, pertenecen a una cultura que es diferente a la otra.  La falta de contextualización produce ministros y líderes disfuncionales para el contexto al cual fueron llamados por Dios a liderar.

 

Y la historia se repite.

 

 

Esta en el «otro» mundo

Esta es la historia de un líder evangélico que vivió en ambos mundos. No es la historia que pensé que ocuparía mi primer posting de este blog formal.  Para este escrito no importa cual fue su transfondo sociocultural. Solo se sabe que lidiaba en dos culturas.  Y aquí en Los Ángeles, California, de donde se origina este renglón, hay de todo.  La ultima cifra demográfica cita 140 países y 224 idiomas: Una verdadera Torre de Babel.

Mi amigo no se supo cuidar.  No supo escuchar la voz que predicaba. Saber y actuar sobre lo que es la voluntad de Dios en nuestra vida no viene por casualidad. Tenemos que ser intencionales en nuestro descubrimiento de Su voluntad y practicarla (Mateo 7:24-27).

Los grandes místicos de antaño tanto como los contemporáneos nos iluminan al sugerir que una vida sanamente equilibrada consiste en dar importancia a cuatro dimensiones. El cuidado de nuestro cuerpo físico, nuestra vida mental, nuestra vida espiritual, y nuestro pulso social.

 

Se trata de ir a lo privado, a lo personal, a lo que es el centro de nuestro ser que debe seguir las instrucciones de Jesús, como por ejemplo: «Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.» Mateo 6:6.

No podemos delegar esta responsabilidad a otro. Debemos hacerlo nosotros mismo. Nadie puede obedecer al Señor por nosotros.  Dios nos invita y nosotros aceptamos.  Primero es mi vida interior (mi carácter); después es la exterior (ministerio).

Fue aproximadamente un mes que mi amigo falleció de un ataque cardíaco masivo a medida que viajaba por avión de Mami a Texas.  El piloto tuvo que hacer una aterrizaje forzado y fue declarado muerto por los médicos que lo estaban esperando en el aeropuerto.  Tenia 52 años de edad. Media 5’3 pies (1.52 cm)  pesaba 280 libras (127 kilos).

Nunca se cuidaba… Su dieta, comía lo que venia, comida rápida, frita, pastas y dulces… tenia ese tipo de apetito.   Jamás descansaba lo suficiente por su continuo horario de viajes y predicaciones por todos lados.  Para él era ministerio, pero en realidad fue activismo que lo hacia sentir espiritual… Apenas si dormía porque padecía de un insomnio a causa de un alto stress. Ejercicios? Jamás, no tenia tiempo, y además decía que sus «genes» lo habían predispuesto a ser gordo.  Era muy importante ver un programa de televisión a las 2 de la mañana, sentado en el sofá comiendo una pizza y empanadas con una Coca Cola- dietética, por supuesto!

El cuerpo, después de todo, no es cualquier cosa. Ser un ser humano es nuestra identidad. Pablo no titubea en colocar al cuerpo humano en un lugar de importancia: «¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?»  I Corintios 6:19. Esas últimas tres palabritas son problemáticas…

Tenemos que repensar la manera que tratamos nuestro cuerpo. No debemos abusar nuestra fe creyendo que porque somos cristianos somos fisicamente privilegiados y que no tendremos consecuencias cuando alteramos nuestra conducta personal en el cuidado del cuerpo. Tres aspectos para solucionar este problema:

• Cuidemos nuestra dieta…  Desde los niños hasta los ancianos, los componentes alimenticios han producido una crisis de salud en todo el país.

• Es importante descansar.  La falta de dormir trae graves consecuencias a la vitalidad y habilidad de actuar y pensar.  No es un lujo dormir y descansar… es una obligación.  Recuerde el Salmo 4:8: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú me haces vivir confiado.”

• Es importante tener un plan de ejercicios físicos. Muchas enfermedades se pueden evitar cuando tenemos una rutina razonable a favor del cuerpo físico… Consulte con su medico de cabecera para que le indique lo que debe hacer para estar bien de salud.

Mi compañero de milicia estaría con nosotros si acaso se hubiera cuidado un poco cada día…  Ya no esta en ambos mundos. Esta prematuramente en el otro mundo…