Aislados

Hemos dicho que dentro de la complejidad de la dependencia existen varias características: la subordinación, primera característica que nos coloca debajo de otros. La segunda es mediación, que nos coloca entre el potencial y otros.  La tercera es marginalidad, que nos coloca afuera por “ser diferentes”.

Y la cuarta y final característica es nominalidad.  Es la dimensión que aísla a las personas en la vida institucional.

El color de la piel siempre se observa en las situaciones multiétnicas.  El hecho que Jesús murió y redimió a cada individuo de toda raza y nación no quita el hecho de reconocer estas diferencias natas. Nuestra responsabilidad es de entender y responder a nuestras diferencias étnicas apropiadamente.

La dependencia frecuentemente a nominalizado el liderazgo étnico.  Cuando uno es diferente de los demás en una organización la contribución que pudiera aportar está limitada.  Este atributo afirma la intolerable acción que reduce el potencial de las minorías, aislándolas de las oportunidades de servicio “full” dentro de la institución.

Una dimensión de incalculable valor institucional es el líder bicultural. El desarrollo de este potencial de recursos humanos, de poder vivir y de interpretar dos mundos simultáneamente, constituye para el Hispano una oportunidad y un riesgo.  Llegar a ser bicultural implica décadas de tránsito en dos culturas. Es muchísimo más que saber dos idiomas.  Es más que ser turista. Se trata de otra cosa. Es la habilidad de vivir en dos mundos. Tener la facultad de ver dos motivos en una acción. Poder captar, razonar, y vivir la experiencia en dos culturas en forma específica y ajustarlo al momento y lugar donde uno está con precisión e integridad. Es mas que un logro, es un don de Dios.  Pero la cultura dominante no entenderá nunca esta dimensión espiritual del bicultural.  La confunde con algún tipo de esquizofrenia, con un desperfecto, un desvío racional.   Para ellos el Hispano debería seleccionar los valores y las pautas angloamericanas y abandonar las otras avenidas de expresión intensa y emocional aunque vengan del corazón natal.

El papel que juegan los lideres minoritarios dentro de las instituciones angloamericanas es mínimo.  Aún cuando es seleccionado por el angloamericano para ser parte “del equipo de trabajo que va a cambiar el mundo para Cristo.”  Cuando se reporta como parte del equipo, el líder bicultural cultiva dos frustraciones nuevas, que tipifican la nominalidad:

La primera frustración es que descubre que es un supuesto líder “étnico” en un ambiento “no-étnico” -porque los angloamericanos no se consideran “étnicos”. El Hispano es un representante de su propio grupo étnico. No es un ser humano con opiniones y conceptos propios.  Es percibido como un símbolo; es decir, es una bandera, no una persona. Lo que dice, como lo dice, y cuando lo dice o no dice nada, representa a su minoría.  Mientras que entre los angloamericanos cada opinión pertenece al ser humano que la dio.  El bicultural lo percibe, lo procesa, y aunque lo considera una necedad no tiene opción mas que reír internamente.  ¡Es un escándalo!

La segunda frustración trata con la dinámica de su propia cultura Hispana. Los lideres étnicos que son parte “del equipo de trabajo que va a cambiar el mundo para Cristo,” corren el riesgo de perder su efectividad al ser cuestionados por su propia base minoritaria.  Asuntos de compromiso, asimilación y fidelidad a la cultura Hispana pueden plantearse. Y digamos la verdad, que muchas veces la envidia tiene que ver: Admitimos que hay problemas con los angloamericanos, pero también en la comunidad Hispana hay más problemas, como el nacionalismo, las ideas generacionales, competencia, y demás.

El permiso de liderar dentro de nuestra propia comunidad Hispana es sagrado.  Y el líder dentro de la característica de la nominalidad tendrá que aprender a balancear las tensiones que ocurren cuando se vive en contextos diferentes simultáneamente.

La esencia de la nominalidad es el aislamiento en dos polos: 1)  la separación a causa de la etnicidad dentro del contexto angloamericano; 2) el problema de ser desertado por su propio conjunto minoritario.  Los días de la dependencia se basan en esa reclusión numérica.

Todo esto tiene su fin.

Me gustaría saber que piensas.

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