Ante la víspera de un nuevo año pedimos a Dios que los días próximos reflejen el Salmo 90:12 atribuido a Moisés: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.”
La característica de ser siervo demanda un corazón apto para aprender. En muchos casos es releer las Escrituras, reaprender, repensar, reformatear nuestra cosmovisión. Todo esto requiere un corazón sensible a Dios, con voluntad de aprender entre muchas cosas,
Que la mujer contribuye mas de lo que antes pensábamos; Que los Hispanos pueden construir un corazón multicultural; Que como Hispanos no debemos controlar como fuimos controlados; Que debemos leer y entender la Biblia de manera que la iglesia nunca nos enseñó – promover el valor, y la aceptación de todas las personas, sin importar su religión, raza, etnia, género, edad , la capacidad, o cualquier otra categoría; Que no hay una forma correcta de leer la Biblia… Que Dios es celoso y quiere nuestro corazón. Y tanto mas…
Estamos construyendo un puente que nos lleva de la dependencia eclesiástica de la cultura dominante a la independencia personal. Pero para estar seguro de nuestro propósito, la idea de buscar la independencia no es para fugarnos del concilio, de la organización. No es desaparecer. No es salir y hacernos “independientes”. Eso no es lo que estoy marcando.
El concepto de ser independientes es un cambio personal que nos hace capaces para permanecer en el concilio, y al mismo tiempo no ser parte de su incongruencia … “estamos en el mundo pero no somos del mundo.”
En I de Corintios 5:10 Pablo no hace ver que es imposible evitar la realidad de un mundo caído. No hay ningún lugar donde podemos encontrar perfección… y si lo hay, al llegar cualquiera de nosotros, ya no sería perfecto. No tenemos otra alternativa que enfrentar la realidad del contexto, de lo contrario “sería necesario salir del mundo.” La orden es “Id por todo el mundo y predicad el evangelio…”. No es “huir del mundo!” El Salmo arriba citado integra el concepto traer “al corazón sabiduría.”
Además de mostrar la característica personal de siervos, el puente a la independencia requiere pulir la segunda característica: Audacia; es decir, poder, confianza. Es el opuesto a la cobardía, el temor, timidez. Es la realidad de II Timoteo 1:7: “ Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.”
Esta audacia (poder) no es para manipular, controlar reuniones de negocios, o universalizar opiniones. Audacia no es arrogancia.
El líder cristiano maduro lucha para mantener el balance entre la ternura de servidumbre con la confianza que discierne correctamente las intenciones de Dios. Nuestra motivación de servir sale de esa confianza profunda en la presencia de Dios. La misma certeza nos motiva a ser lideres audaces- nos disciplinamos y buscamos ser instrumentos de Dios. El señorío de Cristo requiere nuestra humildad. La justicia de Dios nutre nuestra franqueza.
El siervo-audaz respeta las opiniones de otros, sobretodo cuando son afectados por las decisiones hechas por ellos mismos. El siervo-audaz es particularmente decisivo; es decir toma riesgos porque en ocasiones no puede esperar que todos los detalles sean analizados antes de actuar… este aspecto requiere aceptar equivocaciones sin destruir credibilidad. Audacia, valor, confianza en el liderazgo cristiano esta explícitamente arraigado en la oración y en la espiritualidad. La comunidad primitiva explica este sentir en Hechos 4:29-31:
“Y ahora, Señor, considera sus amenazas, y permite que tus siervos hablen tu palabra con toda confianza, mientras extiendes tu mano para que se hagan curaciones, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo siervoJesús. Después que oraron, el lugar donde estaban reunidos tembló, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban la palabra de Dios con valor.”
La audacia esta relacionada con la proclamación del evangelio. El valor para hablar responsablemente sobre el arrepentimiento y la redención esta en el corazón del líder cristiano, es el mismo valor requerido para decir la verdad con amor en todas las situaciones. Se proclama con audacia, con valor, con la confianza que Dios genera en sus siervos.
Estas dos características, servicio y audacia, deben ser evidentes en las vidas de aquellos que buscan el puente de la dependencia a favor de la solidaridad multiétnica. No podemos movernos de la dependencia sin la honestidad de la audacia y la humildad de servicio.
¡Feliz Año Nuevo 2014!
Me gustaría saber que piensas.
